Series y mas series

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Hacer series de velocidad es, posiblemente, la relación de amor-odio más intensa que cualquier corredor puede experimentar. Ayer me tocó enfrentarme a la pista que hay en el parque ( el borde del laguito) con un solo objetivo: dejar de sentir que mis piernas son de cemento cuando intento acelerar. Seamos honestos, mejorar la velocidad es uno de los retos más complicados; no es solo mover los pies más rápido, es convencer a tu cerebro de que no te estás desintegrando mientras mantienes ese ritmo.
​Lo verdaderamente difícil de las series no es empezar a tope, sino sostener esa cadencia cuando el reloj parece burlarse de ti. Es un juego de disciplina pura donde practico la constancia para que, en el kilómetro quince de una carrera, mi cuerpo sepa exactamente qué hacer. Mi meta inmediata es la media maratón de la One Run. Aunque dicen por ahí que la ruta es relativamente amigable y "fácil", no pienso dejarle nada al azar. Si el terreno está a mi favor, ¡pues mejor! Quiero aprovechar esa ventaja para pulverizar mi marca personal y que todo este sudor valga la pena.
​Además, este entrenamiento no es solo por los 21k; es una inversión para futuras carreras más cortas donde el asfalto quema. Así que aquí sigo, domando las pulsaciones y desafiando al reloj, porque al final del día, la velocidad no se encuentra por suerte, se construye serie a serie. ¡A seguir dándole!