Después de mucho tiempo, hoy volví a correr casi 20 kilómetros en asfalto. Fueron 19,5 km a un ritmo sostenido de 5:40/km, acompañada por mi capitán, mi entrenador. Hicimos la ruta de Plaza Las Américas, que tiene su toque de exigencia, y en una de las subidas quise probar algo que tenía tiempo sin hacer: correr rápido en ascenso y ver hasta dónde podía llegar.
El trabajo estuvo bueno. Quizás pude sostener la velocidad un poco más, idealmente al menos un kilómetro, pero entre haber dormido mal y no haber consumido suficientes carbohidratos el día anterior, las piernas no tenían toda la fuerza necesaria, a pesar del gel. Aun así, todos los segmentos salieron por debajo de 6:00/km y hubo uno de 4:57/km. Nada mal.
Ya de regreso, por Chacao y cerca del kilómetro 17, perdí uno de mis lentes de contacto. Por suerte, no fue un problema. Y cuando llegamos a la cuadra de la plaza, vino el remate final: el entrenador apretó y tocó cerrar el entrenamiento corriendo un poquito más rápido.
Después sí: fotos, estiramientos y la satisfacción de haber completado un entrenamiento diferente.
Conclusión: un domingo diferente y un entrenamiento sabrosito. Me sentí súper bien con estos 19,5 km.
Y me queda clarísimo para el próximo fondo: el día anterior, carbohidratos y dormir bien.