Las ganas de correr no se quitan después de un maratón, ¡que locura!.
Aunque hay ganas de correr, las piernas te ponen algo de resistencia, así me sentí cuando empecé a correr, me sentía bien, pero con peso en las piernas, al poco tiempo se quitó esa sensación y empecé a disfrutar del parque, un lugar increíble para conectarme conmigo.
Mientras las piernas vuelven a agarrar mínimo, voy haciendo mi recuperación activa, sin abusos,poco a poco, como si estuviera empezando de nuevo en este mundo del running.
Cuando corro sola me desconecto un poco de la rutina y llegan pensamientos a mi cabeza, iba pensando en todo lo que pasó el día del maratón (aun estoy asombrada), lo bonito que fué, en cómo afronté las cosas, en lo que falle y al terminar esos pensamientos me pregunté: ¿correría de nuevo un maratón? A lo que me respondí: Si claro!. Conozco el entrenamiento, lo fuerte que es, se que debo mantener mi ánimo para los momentos difíciles y también sé lo que debo mejorar para poder llegar mejor.
Yo creo que para ser primera vez me fue bien ( yo me sentía muy muy feliz),pero siempre hay algo que mejorar, a lo que considero que puede ser algo de fuerza en las piernas, de lo que estoy segura que conseguiré con la profe Sue en sus clases de funcionales.
Mientras tanto, quiero mejorar mis tiempos en 10k y en media maratón.
Lo que nadie te advierte es que esto puede ser una adicción sana.