Domingo deportivo

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El entrenamiento de hoy fue una de esas lecciones necesarias que el asfalto nos regala: a veces, la verdadera victoria no está en ir a máxima velocidad, sino en saber gestionar el esfuerzo. Completar 10 kilómetros manteniendo un ritmo por debajo de los 7 min/km suena sencillo en el papel, pero en una ruta tan exigente como la de Xellas, con sus constantes subidas y bajadas, cada metro ganado al cronómetro tiene un valor doble.

​Aunque el plan inicial era seguirle el paso a Sol, la realidad es que hay días donde toca reconocer el nivel del compañero y priorizar la propia resistencia. Intentar "volar" cuando el cuerpo pide cautela es un riesgo innecesario; preferí dosificar para seguir viviendo y disfrutando del proceso. Acompañarla en el calentamiento y compartir el post-carrera fue el equilibrio perfecto entre la camaradería y la disciplina personal.

​Enfrentar esas pendientes requiere cabeza fría y piernas fuertes, pero lograr el objetivo propuesto a pesar del desnivel deja una satisfacción inmensa. Cerramos la jornada con la tarea cumplida, los pulmones llenos de aire fresco y la tranquilidad de haber aprovechado un domingo de fondo. Al final, correr se trata de eso: saber cuándo apretar, cuándo soltar y siempre, pase lo que pase, terminar con una sonrisa.


Domingo deportivo | Ecency