Cómo entreno mi mente para no rendirme (desde la psiquiatría y la vida real)[ES-EN]

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Cuando decidí ser psiquiatra, ya tenía algunas estrategias en mi vida que me habían funcionado para lidiar con mis problemas y salir de situaciones que me afectaban emocionalmente. Entre ellas, el "pensar positivo". Para mí era un hecho que tenía buenos resultados, pero era —y sigue siendo— difícil convencer a alguien de que esto es completamente verídico, a no ser que, como yo, ya lo hubiera descubierto por sí mismo.

Cuando empecé mi residencia, fue una de las principales herramientas que trataba de inculcar en los pacientes. Además de tantas cosas que he aprendido en el camino de la psiquiatría y he aplicado en mi vida personal, corroboré con mis profesores que el pensar positivo tiene un poder inmenso en nuestro cerebro.

Cuando manifiesto esto en la consulta, pienso que esa persona que evidentemente viene porque necesita ayuda dirá: "¿Cómo esta Dra. es capaz de decirme que piense positivo con lo mal que yo me siento?". Y efectivamente, muchos lo expresan así. Creo que eso también viene arraigado en la personalidad, depende de nuestras experiencias e incluso de la forma en que mamá y papá nos enseñaron a ver el mundo. Pero esto no quiere decir que no podamos aprender a sustituir pensamientos desagradables y pesimistas por otros más armónicos y esperanzadores. Solo es cosa de practicarlo frecuentemente para que tu cerebro lo aplique de forma automática.

No quiero decir con ello que sea cosa fácil, más aún si se trata de una persona pasando por un episodio depresivo u otro trastorno mental, que claro, necesitará además otras herramientas terapéuticas. Me refiero al pensar positivo que nos ayuda a lidiar con el día a día y con el hecho de vivir en un país que ahora mismo nos llena de mucha incertidumbre.

Les diré lo que a mí me resulta.

Primero, amor propio. Tenemos que querernos para que otros nos quieran. Cuando me miro en el espejo me doy valor; eso me ayuda a tener una vibra positiva, incluso cuando es uno de los momentos menos pausados del día, ya que tengo que estar pendiente de mis niños para que se vistan a tiempo y no lleguemos tarde. Lo que incluye estar de "peleona" desde que me levanto hasta que cerramos la puerta de la casa. Tal vez piensen: ¿y qué tiene que ver amor propio con el pensar positivo? Pues mira, tiene mucho que ver, porque si lo que miras en el espejo te gusta, es más fácil elaborar el resto del día con un pensamiento agradable.

Despedirnos todos hacia nuestras tareas con un beso y sin disgustos intermedios. Y si también hay un "te quiero", pues mejor.

Tratar de alejar de tu vida íntima a las personas tóxicas. Porque si tú estás intentando tener una buena vibra, imagínate que venga alguien a fastidiarte con sus pensamientos catastróficos y sus quejas constantes que solo te transmiten malas energías.

Visualizar. Esto me funciona al 100%. Visualizar lo que quiero y sentirme como si ya lo tuviera. Para eso tienes que desearlo con todo el anhelo de tu corazón y disfrutar mentalmente esa emoción. Es increíble y tiene un poder maravilloso. La visualización se ha estudiado en psicología del deporte y la motivación; ayuda a preparar la mente para la acción. No estoy especulando.

Agradecer. Casi se me olvida. Hazlo frecuentemente, no solo cuando te sientas mal, aunque también es una herramienta eficaz. Yo lo hago casi todo el tiempo; eso me reconforta porque estoy viendo lo que tengo y no lo que me falta. Te hace dichoso saber y recordarte que tienes algo lindo, algo bueno, algo que quizás otro no tiene y tú sin embargo puedes disfrutar. Y sí, siempre existe algo por lo que dar gracias en tu vida. Siempre.

Todo esto que cuento me ayuda a elaborar un pensamiento positivo la mayor parte del día y a salir de mis más dolorosos momentos. Me he caído, me he levantado, he tenido decepciones y derrotas; tengo una familia que adoro con los mismos problemas que tal vez tengan otras. Estoy en el camino de luchar por una vida mejor viviendo en este país lleno de vicisitudes y carencias. Y te reafirmo: aun así, no se trata de lo que hay a nuestro alrededor ni de la fatalidad geográfica que para muchos cierra puertas y frustra caminos. Se trata de entender que tienes el poder en ti mismo: cómo entrenas tu mente, cómo te hablas cada mañana, cómo creas esa buena vibra desde un pensamiento positivo que al mismo tiempo se convierte en optimismo, en esperanza.

Desde esa filosofía nace la felicidad, el éxito de una persona, aunque desde otra perspectiva pareciera que no tuviera nada. De esa manera trato de vivir: teniendo días muy malos donde se me olvida todo lo que les conté, pero que a último momento me salvan del abismo; y teniendo otros muy buenos, con todas las esperanzas de cumplir mis sueños.

Crea un propósito para tu vida, a sabiendas de que aun no teniendo todo puedes ser feliz.

Mi texto original es el de arriba, a continuación un breve resumen en ingles con ayuda de un traductor.

How I Train My Mind to Not Give Up (From Psychiatry and Real Life)

When I became a psychiatrist, I already had strategies that helped me cope with my problems, including positive thinking. It worked for me, but it is hard to convince someone else unless they have discovered it for themselves. During my residency, I tried to share this tool with patients. Many resist: "How can you tell me to think positive when I feel so bad?" I understand. Our personality and upbringing shape how we see the world, but we can learn to replace pessimistic thoughts with more hopeful ones. It takes practice, and it is not easy—especially during a depressive episode or another mental disorder, which also needs other therapeutic tools.

Positive thinking helps me face daily life and the uncertainty of living in Cuba. These are my tools:

· Self-love: Valuing myself in the mirror helps me start the day with a better vibe, even amid the morning rush with my kids.

· Goodbyes: Parting with a kiss and no arguments, and an "I love you" when possible.

· Keeping toxic people out: If you are trying to have a good vibe, you cannot let constant complaints and catastrophic thoughts drain you.

· Visualization: Feeling as if I already have what I want. It has been studied in sports psychology and motivation; it helps prepare the mind for action.

· Gratitude: Focusing on what I have, not what I lack. There is always something to be grateful for.

I have fallen and gotten up. I have had disappointments and defeats. I have a family I adore, with the same problems others may have. I am fighting for a better life in a country full of hardships and shortages. And I reaffirm: it is not about what is around us or geographical fate. It is about the power within—how you train your mind, how you talk to yourself each morning, how you build hope. From that philosophy comes happiness and success, even when it seems you have nothing. Create a purpose for your life, knowing that even without having everything, you can be happy.

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