Hoy preparé una dulce receta, esta vez se trata de una leche condensada casera, Me gusta mucho la idea de hacer esta clase de recetas, que aunque algunas veces lleven más tiempo y trabajo que ir en un salto al supermercado y comprarlos o porque esta muy costosa en mi país, tengo la satisfacción de conocer su elaboración y sobre todo, saber que hay alternativas para cuando no sea posible obtenerla.
La leche condensada es un producto muy utilizado en el mundo de repostería; con ella se hacen gran variedad de postres como quesillos, flanes, y tortas, bizcochos y hasta bebidas tales como el ponche crema.
El proceso de elaboración es muy sencillo y como su nombre lo indica, consiste en extraer o condensar el agua con la azúcar a la que se habrá agregado la leche, la cual actúa como agente duradero.
1/3 taza de azúcar
1 taza de leche
1/2 taza de agua
Opcional: Una cucharada de esencia de vainilla
Opcional: 15 gramos de mantequilla (se puede eliminar pero la hace más suave y hace que se conserve mejor)
Colocar en una una olla el agua y el azúcar a fuego lento y mover.
Agregar la mantequilla, mover hasta que derrita.
Añadir la vainilla.
Una vez, que todo este mezclado retirar sin dejar hervir.
Echar la mezcla en la licuadora y batir por un minuto hasta que la mezcla emulsione.
Luego agregar la leche, poco a poco.
Dejar batir por 2 minutos hasta que espese, luego retirar y colocar la leche condensada en un envase de vidrio.
Lista para degustarla con un rico pan de banquete.
También me gusta echar leche condensada a una ensalada de frutas.
Se recomienda guardar en un recipiente de vidrio hermético en la nevera para que se conserve adecuadamente. También usar el vaso de la licuadora de vidrio.