«La belleza del cuerpo muchas veces es indicio de la hermosura del alma».
— Miguel de Cervantes
DÉCIMA PARTE
GUERRA
El nephilim sostenía en sus brazos el cuerpo de mi hija como si un bebé se tratara. Había una sensación extraña que no sabría cómo definir, solo que estaba sorprendido aparte de ansioso y furioso. Helena se encontraba junto a mí, estaba serena; lista para un enfrentamiento abrupto contra el nephilim. Nuestro enemigo de un brinco bajó de la azotea del almacén, y con delicadeza y gracia aterrizó frente a nosotros a solo unos metros.
— ¡¿Qué estás haciendo con el cuerpo de mi hija?! —Le pregunté encendido de ira.
—Nada especial. —Respondió el sujeto. —Solo quería llamar la atención de ambos. Te la devolveré si lo deseas cuando terminemos de conversar.
— ¿Qué quiere un nephilim de nosotros? —Preguntó Helena desafiante— Últimamente ustedes han estado buscando inquietos buscando conflictos, ¿y ahora secuestran cadáveres humanos para crear situaciones adversas como esta? Eso no es un buen paso para iniciar una conversación.
— Lo siento señorita Helena si mi método para llamar su atención no haya muy convencional para usted, pero de otra manera no la hubiera conseguido. He estado investigando a su actual esposo y su reciente transformación y matrimonio, por lo que aproveché la oportunidad de ir detrás de ustedes. Necesito que me escuchen y luego haré lo que me pidan.
Observaba con detenimiento que el nephilim sostenía el cuerpo de mi hija irradiando una luz turquesa que emanaba de sus manos. Sentí miedo por dicha energía; que fuera capaz de destruir el cuerpo de mi hija así que protesté.
—Está bien, te escucharemos, —dije con voz agitada y ansiosa—, pero dame el cuerpo de mi hija.
— ¡No! —Contestó el nephilim— ¡No me escucharán si se lo devuelvo! Así que si dicen una palabra más sobre eso me iré y no la volverán a ver.
Helena sujeta mi hombro y mirándome fijamente me pide que mantenga la calma.
—Está bien. —Dijo ella—. Te escucharemos pero habla ya que no tenemos toda la noche.
—Primero voy a presentarme. Mi nombre es Ariel, líder de la segunda división del clan Grigori. Nuestras fuerzas son las que vigilan los caminos de protección que resguardan la seguridad de San Alejandrino, señor de todos los nephilims del mundo. He venido ante ustedes para advertirles de una guerra que se aproxima en días venideros, donde nephilims y vampiros se enfrentarán a muerte una vez más.
—Creo que esa parte ya la dedujimos, —dijo Helena, —lo que no entiendo es ¿por qué nos estás contando esto?
—Esta guerra no será como la que hemos tenido en el pasado contra ustedes. Va más allá de una matanza masiva. San Alejandrino quiere acabar con toda la raza vampírica en solo unas cuantas batallas, porque dice que ha recibido una «Señal del Cielo», la cual sé perfectamente que no es verdad. Nuestras razas peligran ante una inminente extinción.
Helena y yo nos miramos asombrados, para ella, más que todo, era difícil comprender que un nephilim le estuviera confesando parte de los planes que el líder de su especie tiene para ellos. Ella en su sano juicio jamás revelaría los planes de su padre a un enemigo despreciable.
—Lo siento pero no puedo creer lo que nos estás diciendo. —Manifestó Helena erguida—. Confiar para mí en un nephilim que secuestra el cadáver de la hija de mi esposo para llamar nuestra atención y luego soltarnos esta ráfaga de mentiras es indignante para mí.
— ¡Estoy diciendo la verdad! —Profirió Ariel alzando la voz.
—Si eso es verdad demuéstralo. —Helena lo señala con su dedo índice derecho. —Y suelta el cuerpo de Amanda o lo recuperaré por la fuerza.
—Está bien, les entregaré el cuerpo de la niña si me siguen hasta la única prueba que tengo para demostrarles que todo lo que he dicho es cierto.
— ¿Crees que somos tan tontos para seguirte? ¡Nos llevarás a una trampa seguramente!
—Por favor no, les entregaré a esta niña pero solo si aceptan venir conmigo. Prométanmelo o me la llevaré de nuevo. He colocado un sello de transportación en su cuerpo, con él, podré recuperarla cuando quiera.
— ¡Maldito infeliz! —Vociferó Helena furiosa— ¡Te quitaré a Amanda y después te destruiré!
— ¡Helena espera! —Me pronuncié con fuerza deteniendo a mi esposa, luego me coloqué a su lado para conversar con ella en modo murmurante. — ¿Y si hacemos lo que dice? No sabemos lo que es capaz o que piensa hacer con el cadáver de mi hija. No quiero que le haga ningún rasguño. Sigamos su juego a ver dónde nos lleva.
— ¿Estás seguro Erasmus? —Protestó Helena— ¡Es un nephilim, no podemos confiar en él!
—Pero tiene a mi hija, no me lo perdonaría jamás si le llegase hacer daño. Además, una pelea con nosotros no quiere. Obviamente se encuentra solo ya que a estas alturas no nos han emboscado.
— ¿Y cómo sabes que el lugar adonde nos llevará no es una trampa? Tal vez haya más nephilims esperándonos.
—No tiene sentido que arme todo este teatro solo para atraparnos, como te digo, si hubiera querido hacerlo aquí sería el lugar ideal, ya que estamos expuestos y somos presa fácil de una emboscada.
Helena se quedó cavilando por unos segundos y luego miró al nephilim insegura. Luego miró mis ojos que le transmitieron seguridad.
—Está bien amor mío, será como tú digas. Al menos si nos atrapan me sentiré aliviada de que sea contigo. —Ambos sonreímos. —Muy bien Ariel, te seguiremos, pero estaremos atentos a cualquier tontería que hagas.
El nephilim asintió con la cabeza y dio cinco pasos hacia nosotros, luego dejó el cuerpo de mi hija en el suelo y se alejó caminando hacia la puerta del gran almacén. Me dirigí raudamente para tomar a Amanda. Al sostenerla, la sentí fría y plácida, como si durmiera profundamente.
—Vengan por favor, no tenemos mucho tiempo. —Dijo Ariel invitándonos a entrar. —Ingresamos cautelosos y al vislumbrar nuestro alrededor, avistamos a un sujeto tirado en el suelo aparentemente herido. Quedé algo atónito al verlo, pero los ojos de Helena se iluminaron aún más, dándome a entender que lo conocía.
— ¡Cesar! ¡No puedo creerlo! ¿De verdad eres tú?
CONTINUARÁ...
Escrito por
@universoperdido. 01 de Marzo del 2021
La foto de portada es de mi propiedad, tomada con un celular moto e4 y editada con PhotoScape y Snapseed.
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