«Nadie puede llevar mucho tiempo una máscara. Lo que se finge recupera rápidamente su naturaleza».
— Séneca
SEGUNDA PARTE
REGNUM
Helena tomó mi brazo y se aferró a él como un niño pequeño resguardado por su madre. Me dirigió por el extenso pasillo hacia el fondo, mientras yo veía cada cuadro, tapicería y mesita de decoración a los lados del camino. Parecía una casa aristocrática de siglos de antigüedad, eso y aunado con el hecho de que ambos parecíamos vestidos como de otra época. Helena comenzó a hablarme de aquel lugar; la casa de su familia, uno de los núcleos más importantes de toda la sociedad vampírica. Su padre; la cabeza de su estirpe, era un líder por descendencia, quien gobernaba a todas las otras casas de vampiros de esta parte del mundo.
Llegamos a una puerta enorme resguardada por dos lacayos, Helena y yo solo tuvimos que pararnos frente a la entrada para que ambos sirvientes nos abrieran. Adentro era como una especie de galería iluminada por una baja luz azul. A los lados proliferaban más esculturas artísticas y armaduras de diferentes tiempos, algunas hasta pertenecían al imperio romano. Helena quería que viera el gran cuadro que estaba al fondo, adornado por un marco dorado de origen bizantino y ornamentado por estatuillas pequeñas de querubines alados que creaban la ilusión de suspender el cuadro en el aire.
En la enorme pintura pude vislumbrar una especie de árbol genealógico, pero con símbolos que los identificaban con emblemas. Helena me señaló el símbolo que estaba en la cúspide de todos los demás y así comenzó a contarme su historia.
—Ese es el emblema de mi casa; un cuervo negro de alas doradas parecido a un fénix. Cada vez que lo veas sabrás que se trata de la casa de Sovedosa.
Observé con detenimiento, mis ojos no parecían detenerse ante la magnitud de tanta curiosidad. Parecía estar dentro de un templo de conocimiento, en que mi cuerpo se entumecía con la beldad de tanta complejidad.
— ¿Ves esas tres casas que están debajo de la nuestra? —Continuó ella señalando el cuadro. Yo asentí poniendo atención a su explicación. —Son las tres casas principales subsiguientes a la nuestra; Los Alarcón, Los Montiel y Los Villiers. El emblema de los Alarcón es una quimera furiosa y roja con las patas suspendidas en el aire en modo de ataque. El símbolo de los Montiel es un grifo plateado con las alas y las garras extendidas, y el de los Villiers es un tritón sosteniendo una alabarda en una mano y un libro en la otra; se dice que es una casa de sabios, aunque he conocido algunos de ellos y puedo diferir en eso. —Sonríe con picardía apoyando tres de sus dedos en sus rojos y carnosos labios.
Debajo de estos emblemas habían muchos otros más, no pude contar cuantos eran en total, quizás eran más de veinte. Algunos símbolos fueron retratados menos notorios que otros hasta llegar a la parte más ínfima del cuadro.
—En esta pintura, —prosiguió Helena—, puedes darte cuenta de que tan antigua es una casa de acuerdo a la posición en la que se encuentra, por ejemplo: Los Rabelais, ese emblema con un basilisco reptante y alado que se encuentra en la parte más baja, ¿lo ves?, su ubicación significa que es una casa reciente y por lo tanto casta ínfima, no tienen más de un siglo de antigüedad. Los de abajo están enlazados de manera subyugada por los de arriba, y nuestra casa que se encuentra en la cima comanda a todas las demás. Somos el Summa Regnans de este Regnum vampírico. La cabeza principal de todo esto que vez.
Ahora comprendía mucho mejor la estructura organizativa de todo esto. Los Sovedosa por su antigüedad, eran los más respetables, por lo tanto estaban a la cabeza de todo. Las demás cabezas y líderes de otras casas eran vasallos del jefe de la casa regente; el Rex, como los vampiros lo mencionan.
—Las tres casas principales que te mencioné al principio, —prosiguió Helena—, son una división de nuestra casa, es decir, tienen parentesco directo con nosotros. Estos tres linajes se encargaron de crear otras subdivisiones más, para establecer territorios más amplios y así extender nuestro Regnum, pero no todo aquí es tan bello como lo ves Erasmus, también entre nosotros existe una codicia de poder que gradualmente crece. No solamente desde las castas más altas sino también de las bajas. Ambicionan el trono de mi padre, ¿imaginas que es tener bajo tu mando a legiones de vampiros en la palma de tu mano? Es demasiado poder, incluso para un ser un inmortal.
En ese momento recordé el sueño que tuve antes de despertar aquí; un trono enorme de mármol negro encrespado de tonos esmeraldas y brillantes, donde estaba sentado un gran hombre vestido de negro y dorado, con ojos violetas y relampagueantes. Su rostro no lo pude divisar, ya estaba cubierto de sombras.
Luego de cavilar profundamente en mi pensamiento, Helena me dirigió a un retrato a unos pasos del gran cuadro de todas las casas vampíricas. En él había un hombre bastante joven, de rostro pálido, cabellos largos y pardos semiclaros, ojos púrpuras, labios finos y un rostro pronunciado y atractivo. Portaba el emblema de los Sovedosa en su pecho, con los mismos ropajes que usábamos Helena y yo.
—El hombre que está ante ti es mi padre; Tristán de Sovedosa, la cabeza principal de todas las casas de vampiros de este lado del mundo. Te he traído hasta aquí para prepararte para conocerlo, a él y a mi familia. Ya sabe de ti, mis hermanas se han encargado de contarle. Prepárate querido Erasmus, te presentaré como mi esposo ante el tronco principal que sostiene a la casa de Sovedosa.
CONTINUARÁ...
Escrito por
@universoperdido. 18 de Febrero del 2021
La foto de portada es de mi propiedad, tomada con un celular moto e4 y editada con PhotoScape y Snapseed.
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