«Por nuestra codicia lo mucho es poco; por nuestra necesidad lo poco es mucho».
— Francisco de Quevedo
CUARTA PARTE
OCULORUM
Fui tomado por los brazos de Helena para llevarme a una habitación recóndita. No podía discernir lo que acontecía a mi alrededor, pues me encontraba casi desfallecido por la ausencia de fuerzas dentro de mí. Helena me recostó en una gran cama y luego inmediatamente fue a buscar lo que necesitaba. Aún no me acostumbraba a esta nueva naturaleza, me sentía moribundo como si la vitalidad paulatinamente abandonara mi cuerpo.
Llegó ella con un gran frasco que contenía un líquido rojo. El objeto era elegante, tapado con seda y porcelana. Lo abrió y me pidió que lo bebiera, yo accedí trémulo imaginando la procedencia de aquel brebaje. Al saborearlo degusté tanta delicia que no quería dejar de tomar, y me molesté al acabarse la bebida. Mi cuerpo temblaba de excitación. Entré en un frenesí ardiente que me impulsaba a querer volar. Mis ojos resaltaban de brillo y los colores a mi alrededor eran tan nítidos que podía otear hasta las nimiedades más desapercibidas.
Helena se acercó a mí y tomó mis manos, yo estaba extasiado, inquieto; quería atravesar las paredes e ir más allá, pero ella me otorgó calma y alivio al fuego que me quemaba. Tomó mi cabeza y la colocó en su pecho, me di cuenta que ningún palpito resonaba en su seno, tampoco el movimiento constante de una respiración. Era como un cadáver viviente con tanto amor para dar.
Me sentí más calmado, la rodeé con mis brazos y luego cerré los ojos concentrándome en su serenidad. Ella me dio un beso en toda la tapa de mi cabeza para luego recostar su mejilla sobre ésta.
—Esa mirada que expusiste, la de un fuerte frenesí, es una de las más excitantes de nuestra especie. —Acaricia mi pelo suavemente—Quiero disculparme contigo Erasmus, por no haberlo prevenido, aunque tenía la curiosidad de saber cómo se vería en ti.
Tomo suavemente su mano, la que se desliza por mi cabeza, y luego la olfateo buscando aún más calma en la suavidad de su piel.
—Helena, quiero saber sobre mi pasado, ¿quién era yo? —Le pregunté curioso.
— ¿Aún no lo recuerdas? Bueno, pienso que tardará un poco más contigo. No puedo decirte mi amor, si lo hago estaré quebrantando una regla y nuestro matrimonio no se consumará. Debes recordar por ti mismo, no puedo intervenir aunque me duela en el alma.
— ¿Cómo? ¿Ni siquiera un pequeño esbozo? —Me encojo de hombros y la miro a los ojos.
—No puedo, ¿qué más quisiera yo que arrancarte las dudas?, pero el ojo de la casa de Sovedosa está más vigilante que nunca, siempre es así cuando llega un nuevo miembro.
— ¿El ojo de la casa de Sovedosa?
—Sí mi amor. Dicho símbolo representa a todas las características del mundo vampírico. Es el oído, los ojos, la lengua y las percepciones de nuestra casa, nos protege del engaño y la decepción. Es por eso que cada vez estamos más alertas ante la traición.
—Ese líquido rojo que me diste a tomar y que alivió mi desfallecimiento, ¿era sangre? —Le pregunto cambiando el tema de súbito.
—Así es, la fuente de toda vitalidad. Ahora que la has probado la vas a desear cada vez más. Si no te alimentas te pondrás débil, o más fuerte, pero en este último caso solo será momentáneo hasta que consigas nutrirte, ya sea que logre proveértela de nuestras reservas o la consigas de manera bárbara de los humanos, como un artista depredador.
Sentí miedo al escuchar sus palabras y me visualicé por un momento como un asesino sanguinario, que solo busca saciar su hambre a costa de la vida de los demás. Me ensimismé melancólico por el hecho de que Helena no quisiera revelar nada sobre mi vida anterior, y la abracé fuerte en modo de súplica, esperando a que ella lo notara y se compadeciera de mí, pero no hubo efecto esperado.
Finalmente un hombre con facciones deformes en su rostro irrumpió en la habitación. Helena lo observó con rostro severo, puesto que el intruso interrumpió nuestro momento de intimidad. El hombre bajó la cabeza y con palabras casi murmurantes dijo:
—Mi señora Helena, su padre quiere verlos a usted y a su esposo de nuevo en el Gran Salón, dijo que era hora de oficializar las cosas.
CONTINUARÁ...
Escrito por
@universoperdido. 21 de Febrero del 2021
La foto de portada es de mi propiedad, tomada con un celular moto e4 y editada con PhotoScape y Snapseed.
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