«Después de los cuarenta años la verdadera cara la tenemos en la nuca, mirando desesperadamente para atrás».
— Julio Cortázar
OCTAVA PARTE
NOÉ
El cronómetro avanzaba en contra del planeta Tierra, la naturaleza derruida comenzaba a manifestarse ya que no podía sostener más la terrible corrupción. Las ciudades supervivientes, resguardadas en sus domos colosales de cristal, comenzaron a percibir el poder de una hecatombe fulminante que se acercaba. El horror se enraizaba lentamente dentro de los corazones de los últimos humanos, quienes aferrados a sus esperanzas de poder subsistir, acudían a las grandes instituciones para una solución inmediata. El plan de una nueva raza humana que sería su salvación se había convertido en conocimiento de dominio público, y todos los que eran dirigidos por el miedo querían ser parte de ese nuevo proyecto.
Noé, un hombre visionario que cavilaba sobre las alfombras esmeraldas de su amplio departamento, fue el descubridor del planeta Génesis, quien en sus planes dicho lugar iba a ser una segunda oportunidad para la humanidad. Su propuesta fue presentada cinco años después de que empezara el proyecto Antropo, usando toda su genialidad y recursos obtenidos por los gobiernos del mundo. Exploró los diversos mares estelares hasta encontrar un planeta habitable, y fue de esta manera, que logró localizar un mundo acogedor con similitud a la Tierra.
Las grandes mentes del mundo estudiaron con minuciosidad el lugar desde entonces, convirtiéndolo así mismo en su cúpula de la esperanza. Noé también fue uno de los idearios para elaborar a la nave Edén, ayudando también a su construcción. También dio la idea de crear una réplica exacta de esta extraordinaria nave; más grande y poderosa, y a esta se le dio el nombre de «Arca».
Cada día en la Tierra era como un paso más a la muerte; el suelo se estremecía con más frecuencia. El aire se volvía cada vez más tóxico impidiendo poco a poco que los sistemas de filtración de los domos funcionaran con normalidad. El cielo se ennegrecía con tormentas apocalípticas jamás vistas en aquel entorno tan hostil, aunque la mayoría de las personas no podían notarlo, puesto que la superficie transparente de los domos que cubría las ciudades, solo mostraba ambientes hermosos cuando la Tierra estaba sana.
Las personas notaban aquellas espantosas anomalías sobre sus cabezas y bajo sus pies, y se levantaron en protestas e insurrecciones impulsadas por un miedo hacia un fin póstumo. Para buscar una solución a tanto furor, se reunieron las grandes mentes del mundo: científicos, políticos, grandes personalidades e inversores que apostaron por el proyecto Antropo y el programa «Adán y Eva».
En dicha gran asamblea estuvo Noé como único vocero, exponiendo sus argumentos más importantes. Sintió en ese momento una verdad definitiva; que sería la última vez que estaría frente a un teatro magnánimo dando un discurso de vida o muerte.
— ¡Amigos, compañeros, hermanos de la Tierra! —Vociferó Noé—Seré directo y conciso puesto que el tiempo ya no juega a nuestro favor. Nuestro planeta está muriendo y se acerca su fin; lo sentimos bajo nuestros pies y la gente lo nota, corroyéndola con el miedo. He leído los informes de ciudades que han perecido por un resquebrajamiento de las placas debajo de ellos, hundiéndose en sus fauces nadando en el rojo magma.
» ¿Desean que ese también sea nuestro destino? Cada vez somos menos, y cuando la Tierra, nuestro hogar, por fin se deshaga de nosotros, seremos solo un rastro de una imponente civilización.
»Estoy orgulloso del proyecto Antropo y de su éxito rotundo, me ha demostrado que si nosotros nos unimos podemos lograr grandes cosas. Ahora Adán y Eva, los nuevos humanos, se encuentran allá abonando el paso hacia una nueva oportunidad, pero la vieja humanidad no se siente lista para morir aún ¿verdad?, aún nos queda algo que dar, y si estamos condenados a fallecer en este infierno temprano, evadamos eso y dirijámonos hacia Génesis aunque sea arriesgado.
Todos los presentes se miraron entre ellos estupefactos y murmuraron sobre la locura de sus últimas palabras. Un hombre entre el público se levantó y dio su opinión.
—Esa idea es muy trastornada, no sabemos qué efectos pueda causar el ambiente de Génesis en nosotros. Aunque sea un planeta similar a la Tierra, su atmósfera en más densa, es por eso que Adán y Eva pueden resistirla.
—Estoy al tanto de eso, —respondió Noé—, y créanme, le he dado muchas vueltas a esa idea, pero no sabemos si podremos subsistir si no nos arriesgamos. De hecho, quedarnos es un riego, díganme, ¿prefieren morir calcinados bajo las placas de la Tierra o morir en el lugar que resguarda nuestras esperanzas lleno de apacibilidad?
Todos los presentes se miraron los rostros y susurraron aún más. Varias personas se levantaron y dieron su aprobación apoyando a Noé, otros entraban en discordia con sus argumentos pero al final tuvieron que ceder. La gente en las calles comenzaba a morir, las ciudades se convertían en senderos para mercenarios de la muerte. Noé propuso que todos los supervivientes se embarcaran en la nave Arca, la cual con sus dimensiones ciclópeas podía abarcar a más de 200.000 personas dentro. Estaban decididos. No podían permitir que su extinción ocurriera sin que el proyecto Antropo se culminara.
Se hicieron observaciones y convocaciones a las personas. Se organizaron, se aglomeraron en filas. Algunas no calificaron por sus deficiencias pulmonares y fueron descartadas. Los más sanos fueron embarcados hasta que finalmente Arca abarcó en su interior a más 186.000 personas, lo único que quedó de la vieja humanidad.
El sistema de inteligencia artificial de Arca era idéntico al de Edén, y es por esta razón que la nave respondía a las órdenes automáticamente operando todos los controles para su funcionamiento. Noé dio la orden y Arca despegó, dejando atrás toda la diatriba en un hogar al borde de la destrucción.
Pasaron meses desde entonces navegando en el espacio hacia Génesis. Los supervivientes tuvieron que aprender a subsistir con los pocos recursos que Arca les otorgaba, hasta que finalmente llegaron a su destino. Al aterrizar al planeta sintieron que todos sus miedos se descargaron, pero la escena que estaban a punto de contemplar no solo los cargó de impresión, sino de desesperanza.
El primero en salir de la nave fue Noé, y vislumbrando a su alrededor con sus ojos curiosos encontró a dos niños, uno vivo y uno muerto, con rasgos físicos parecidos a los de Adán y Eva.
CONTINUARÁ...
Escrito por
@universoperdido. 12 de Febrero del 2021
La foto de portada es de mi propiedad, tomada con un celular moto e4 y editada con PhotoScape y Snapseed.
Relatos anteriores de la serie Antropo
¿Eres escritor? ¿No encuentras un lugar adecuado para colocar tus trabajos literarios? Unete a Literatos, una comunidad en Hive donde puedes publicar tus cuentos, poemas, ensayos literarios y novelas inéditos de tu propia autoría.