«No hay, en mi dictamen, hombre que aprecie más la virtud y la siga con más gusto, que el que por no hacer traición a su conciencia, ha perdido la reputación de hombre de bien».
— Séneca
PRIMERA PARTE
ADÁN Y EVA
Los dedos artificiales de Eva se deslizaban suavemente por los lomos de los libros en la repisa. Tomó uno por curiosidad; una sensación que apenas descubría. En él había muchas palabras, párrafos y oraciones estructuradas. Estas contaban historias disímiles e inentendibles para ella, que hablaban sobre princesas encerradas en torres y príncipes abandonados en angustiosas aventuras. Cerró el libro, tomó otro y este decía cosas diferentes, no hablaba de historias sino de pensamientos filosóficos, una doctrina desconocida para ella. Allí hablaba sobre la naturaleza humana, la corrupción, el origen de la sed de poder, el animalismo y su similitud con el hombre; temas interesantes ahora para ella.
Mientras memorizaba cada palabra, Mandy irrumpió en la habitación, y al ver a Eva leyendo sonrió, se acercó a ella con serenidad, pero Eva al percatarse de que estaba junto a ella se sorprendió y colocó el libro de vuelta en su lugar.
—Disculpe doctora, —dijo Eva susurrante y trémula, —no fue mi intención tomarlo, solo sentí… curiosidad. —Mandy siguió sonriendo e hizo un ademán de tranquilidad.
—No te preocupes Eva, es normal; ese tipo de manifestaciones son propias de los humanos. Recuerda que tu otra mitad es robótica, la cual ayuda exhortar tus reacciones como persona. No iba a regañarte por leer un libro, es más ¿te gustó?
Eva observó a Mandy con sus centellantes ojos lilas artificiales. Exhibió una leve sonrisa por un momento. Agachó la cabeza por un instante y luego miró fijamente de nuevo a la doctora.
—No lo entendí mucho en realidad. —Respondió Eva. —Bueno, solo he leído unos cuantos párrafos, pero con solo esos fragmentos me di cuenta que la naturaleza humana es muy compleja. Creo que aún me queda mucho por aprender.
—Que quieras aprender sobre los humanos está bien, Eva, pero recuerda que no debes saturarte todavía con ese tipo de información. Debes concentrarte únicamente por lo que fuiste diseñada.
—Sí, doctora, tiene toda la razón.
Eva sintió aquella aclaración como un regaño por parte de Mandy. Tomaba sus propias manos; las apretaba con fuerza. La doctora tomó una de ellas, induciéndole tranquilidad. Eva alzó la mirada de nuevo, esta vez un poco anonadada.
—No debes sentirte apenada, has hecho un gran trabajo hasta ahora querida. Eres el próximo paso de la evolución. La salvación no solo del ser humano sino de la vida misma. Serás una gran conquistadora, la primigenia de toda una raza de colonizadores. No solo vine a llevarte a tu destino sino también a desearte toda la suerte del mundo.
Eva sonrió de nuevo, sintiéndose más tranquila. Divisó el rostro de la doctora Mandy esgrimiendo felicidad, sus ojos azules resaltaban de su pelo rizado y gris, como dos gemas esplendentes. Mandy puso todo su empeño y trabajo en Eva, sin mencionar todas sus esperanzas también. Sentía que estaba frente al eslabón inicial del futuro, y es por esta razón que Eva era tan importante para ella.
—Hoy conocerás a tu contraparte. —Dijo Mandy colocando sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón. —Es el macho de tu especie, idéntico a ti; mitad humano mitad máquina. Su piel también está hecha de polietileno a base carbono y plomo y en rasgos psicológicos es muy parecido a ti. Ha vivido todo este tiempo con el doctor Taitus, su nombre es Adán.
Eva quedó sorprendida, toda su vida creyó que era única, que no había otro ser igual a ella. Desde que despertó en el laboratorio de la doctora Mandy, ha sido instruida para cumplir su única misión. Aunque Mandy incumplía a veces las reglas con ella, ya que estaba prohibido ser permisivo con ciertas cosas delicadas, pero su afecto hacia Eva se ligó con sus esperanzas, y comenzó a prepararla, no solo en su póstumo deber, sino en las cosas cotidianas del mundo. De vez en cuando la sacaba del laboratorio para que conociera la ciudad, incluso dejaba que deambulara por los espacios de su casa sin preocupación, lo que acrecentó el sentido de curiosidad de Eva.
Mandy pensó entonces que quizás Adán no tenía la misma suerte con el doctor Taitus. Él era un hombre estricto, apegado a las normas y a su familia. Veía a Adán solo como el resultado satisfactorio de años de trabajo arduo, pero no por esa razón sería condescendiente. Finalmente el transporte llegó frente a la casa de Mandy, una limosina negra donde dos hombres vestidos de azul celeste bajaban de ella. Tocaron a la puerta, la doctora les abrió inmediatamente con Eva a su lado. Aseveró que ya estaban listas y fueron hacia el auto.
Eva se sentía nerviosa, vislumbraba el extenso paisaje por la ventanilla del carro tratando de calmarse con el extenso paisaje. Mandy la observó notando su inquietud y tomó su mano, eso hizo que Eva se colmara de tranquilidad.
Llegaron finalmente a su destino, un gran rascacielos curveado de once pisos de altura. Eva divisó su impresionante estructura como si estuviese enfrente de un gran monstruo o un titán. Entraron apresurados, como si estuvieran retardados. Tomaron uno de los portales eléctricos que los elevaron a su destino. Allí había una gran habitación, con muchas personas a los lados; científicos en su mayoría, y el resto eran políticos e inversionistas de aquel proyecto.
Eva miró hacia el fondo, una puerta se abrió. De allí salió alguien parecido a ella; más alto, con el mismo color de piel y ojos carmesí relucientes como dos lumbreras. Supuso que era Adán, y no se equivocó para nada. Ambos se acercaron, se ojearon el uno al otro. Alzaron sus manos y se tocaron la yema de los dedos, Eva sonrió en ese instante, pero Adán por el contrario ostentaba una expresión muy seria; no estaba segura si estaba disgustado o simplemente no era tan expresivo como ella.
Las personas a su alrededor se sorprendieron, otros sonrieron y se daban las manos. Estaban a la culminación de un gran paso en ese gran proyecto. Adán y Eva habían sido presentados finalmente y ahora llegó el momento de revelarles su misión.
CONTINUARÁ...
Escrito por
@universoperdido. 05 de Febrero del 2021
La foto de portada es de mi propiedad, tomada con un celular moto e4 y editada con PhotoScape y Snapseed.
Relatos anteriores
¿Eres escritor? ¿No encuentras un lugar adecuado para colocar tus trabajos literarios? Unete a Literatos, una comunidad en Hive donde puedes publicar tus cuentos, poemas, ensayos literarios y novelas inéditos de tu propia autoría.