EL ASCENSO DEL OLVIDO (Cuento Corto)

Words
1157
Reading
6 min
Listen
Play
6y

photo_20210202_013341.jpg


«Mi pedagogía siempre se reducía a dos palabras: amor y provocación».


— José Luis Sampedro

photo_20200731_202247.jpg

EL ASCENSO DEL OLVIDO

La noche estelar invocaba el interés de los nocturnos devorando su parsimonia para quedar a merced de la ebriedad. Dos amigos se entregaron a su canto y vertieron sus alegrías en la lúgubre cavidad de un bar. La música era tranquila acompañada de un ambiente tenue, perfecto para los ojos de quien sus sentidos narcotiza.

Uno de los amigos; Pablo, buscó la mejor mesa más aislada del resto del ambiente. Le hizo un ademán a Eugenio; su amigo acompañante, de que había un lugar disperso de interrupción ajena. Las camareras cotoneaban con estilo al son de la música. Cantaban sus ofrecimientos de bebidas alcohólicas y exquisitas. Al fondo había una pareja que se devoraba a besos mientras un grupo de amigos a un lado cotorreaba con alegría temas del día a día.

— ¿Qué van a tomar chicos? —Dijo una joven camarera de sonrisa deslumbrante y ojos ámbar, dirigiéndose a los dos amigos.

— ¡Un buen vino de la casa! —Exclamó Eugenio, frotándose las manos con altiva ansiedad. —La chica tomó nota y después de unas últimas palabras, se despidió de los hombres serpenteando en su andar, mientras saludaba a un grupo de personas en su camino.

El lugar era llamativo, aunque bastante clandestino. Su decoración relucía a la Grecia de la antigüedad. Sobre sus paredes había epígrafes de pensadores famosos, y más abajo pinturas renacentistas de filósofos o mujeres semidesnudas degustando vinos y frutas, con hombres que las seducían o las acosaban, tocando sus posaderas o sus senos jóvenes.

Desde el techo colgaban luces semi diáfanas de color dorado y blanco, sin interrumpir por completo lo sombrío del lugar. Había mesas en el centro para seis personas, a excepción de las puestas a los lados que solo eran para cuatro visitantes. Eran más privadas y las favoritas de Pablo, puesto que era muy importante aquel lugar para él. Allí conoció al amor de su vida, y posteriormente los que vinieron a sus brazos.

Eugenio sabía que su amigo lo llevó aquel bar para confesarle algo; lo veía excitado, nervioso, miraba hacia el fondo disfrutando la música con sus manos y vislumbrando la animosidad de las personas en el lugar.

—Estas postergando demasiado la cosa Pablo. —Dijo Eugenio de manera directa. —Ya dime de una vez que te pasa.

Pablo juntó las manos, mirando fijamente a Eugenio, mientras la camarera les llevaba la botella de vino con la misma sonrisa con que los recibió. Después de marcharse, Pablo se sirvió un vaso para su amigo y para él y comenzaron la charla.

—Fátima volvió a la ciudad. —Manifestó Pablo antes de dar su primer sorbo. Eugenio quedó impresionado, pues sabía lo mucho que aquella mujer significaba para él.

— ¿Qué? ¿Cuándo? —Preguntó Eugenio, mientras un grupo de personas a unos metros gritaba jubilosa y con furor.

—Esta misma mañana, me llamó horas después de que llegó.

— ¿Y ya se vieron en persona?

—Aún no. —Confesó Pablo antes de dar el siguiente trago. — ¿No es hermoso el amor? Es como un éxtasis que te va dopando hasta dominar todos tus sentidos, se vuelve insano y a la vez placentero, como cuando bebes una botella completa de vino hasta ver el mundo distorsionado.

— ¿Aún la amas? —preguntó Eusebio incisivo, luego dio un trago de su vaso con vino esperando la respuesta.

—Nunca he dejado de amarla, y sé lo que me vas a decir, que no es la indicada para mí y nunca lo será. Que toda su existencia es corrupción. Que es la antítesis del éxtasis y el placer que el amor nos confiere, descendiéndonos en la sinuosidad de una realidad abismal. Que si vuelvo a caer en sus caderas traicioneras seré víctima otra vez de la melancolía. Todo eso lo sé mi estimado amigo, pero, ¿qué puede hacer este corazón susceptible que solo busca el cariño de un pasado que, aunque fue cruel, ha destellado con vehemencia los momentos más gratos de mi vida? ¿Es tan tonto pensar que la alegría y la satisfacción solo pueden ser encontradas en una sola persona?

—No iba a decirte nada de esas cosas, amigo. —aclaró Eusebio. —Siempre supe que tu corazón aún le pertenecía. Hemos ido de fiesta en fiesta sobre los caminos de esta ciudad nocturna. Conocimos personas agradables que compartieron el placer de las copas, los bailes, las conversaciones amenas y la pasión. Era insensato pensar que el amor jamás llegaría a nuestras vidas y ¡aquí está!, aun blandiéndose sobre tus ojos, y me alegro por ello, aunque sea con la persona menos indicada. Solo agradezco a Fátima que te haya hecho experimentar una sensación tan hermosa, pero eso es todo, nada más.

—Decidí hablar con ella una vez más. —reveló Pablo. —Por eso la invité a que viniera esta noche.

— ¡Cómo! ¿Ella va a venir? —vociferó Eugenio mientras sus palabras se perdían entre los aullidos de los ebrios del lugar.

—Sí…, de hecho, acaba de llegar; la veo entrar por la puerta.

Al voltear, Eugenio divisó a una mujer alta, rubia y hermosa. Vestía de sombras con una chaqueta negra de cuero sintético. Con los labios rojizos y deslumbrantes haciendo juego con la claridad del bar. Sus ojos de lince se posaron en los dos amigos dirigiendo su presencia hacia ellos. Al estar frente a frente, los dos hombres quedaron sorprendidos, excepto Fátima, quien detrás de su mirada, ocultaba grandes planes para este nuevo ciclo.

—Hola Eugenio, cuanto tiempo sin verte. —Dijo Fátima con una sonrisa pícara y esplendida.

—Hola Fátima, veo que sigues siendo tan deslumbrante como siempre.

La mujer sonrió, mientras agitaba sus cabellos dorados con su mano. Recibió el cumplido sin darle mucho interés. Luego dirigió su mirada a Pablo extendiéndole con gracia su mano.

—¿Nos vamos? —Le preguntó Fátima a Pablo.

—Sí, estoy listo. —Respondió Pablo levantándose de su asiento. Eugenio quedó sorprendido, se dio cuenta que volvería a quedar en el abandono a causa de los embrujos de Fátima. No dijo palabra alguna, se quedó callado y miró fijamente su vaso de vino.

En ese momento, Eugenio quería levantarse, quería ir detrás de ellos y enfrentar a Pablo para confesarle toda la verdad sobre sus aventuras con Fátima, pero no se atrevía, porque eso acarrearía perder a su mejor amigo. Una vez más Fátima ganó, y se satisfacía por ello, tenía el control de la situación otra vez y Eugenio no podía hacer nada para detenerla.

FIN


Escrito por universoperdido@universoperdido. 02 de Febrero del 2021


La foto de portada es de mi propiedad, tomada con un celular moto e4 y editada con PhotoScape y Snapseed.

photo_20200731_202247.jpg

Relatos anteriores

RETUERTO
EN LO PROFUNDO
DEL OTRO LADO


¿Eres escritor? ¿No encuentras un lugar adecuado para colocar tus trabajos literarios? Unete a Literatos, una comunidad en Hive donde puedes publicar tus cuentos, poemas, ensayos literarios y novelas inéditos de tu propia autoría.



GIFs elaborados por equipodelta@equipodelta

EL ASCENSO DEL OLVIDO (Cuento Corto) | Ecency