«De lejos es mayor el respeto».
— Tácito
DEL OTRO LADO
Hay una capa densa como un velo que cubre nuestra vista impidiendo una percepción más distante. Al mantener nuestro rostro encubierto, también obstruye nuestro olfato, gusto, oídos y hasta nuestro sentido del tacto. Mi colega «Jacinto Omaña», filosofaba constantemente sobre esta dimensión intangible, que aunque hiciésemos el mayor de los esfuerzos no podríamos parparla.
Aunque Jacinto se especializaba más en la medicina, la física cuántica ha sido su reciente pasatiempo, y con esmero leía las teorías de Einstein, de Bardeen, de Bohr, de Compton, de Feynman, de Heisenberg, de Oppenheim, de Schrödinger, de Neumann y muchos otros más intelectuales de este campo científico. Pasaba sus horas libres consumiendo buena cantidad de teorías sobre la relatividad, la mecánica cuántica y la logística del espacio y la gravedad infinita del tiempo.
Su esposa, Marina, quien era mi colega en el Instituto donde ambos impartíamos docencia, lo veía enclaustrado en monomanía; sentado en su estudio completamente avasallado por las complejas teorías de posibilidades y tesis sobre la correlación del mundo por medio de la causa y el efecto.
Una noche fui a cenar en casa de Jacinto, había sido invitado por Marina con la creencia de que mi presencia haría una diferencia para que su esposo no esté tan distraído. Al llegar, encontré a Jacinto ensimismado leyendo, pegado a un libro de Freynman, que esbozaba teorías sobre mundos paralelos.
Me acerqué a él y lo miré fijamente, fue cuando en ese instante él alzó la mirada y me sonrió súbitamente.
— ¡Amigo mío! —Me dijo con exaltación— ¡Qué bueno que has venido!
—No podía perderme la oportunidad de venir a verte querido amigo. —Le dije con entusiasmo mientras extendía mis brazos para abrazarlo.
Después de saludarlo me senté junto a él, mientras que Marina ordenaba la mesa para la cena. Nos quedamos solos y comenzamos a charlar, y nuestro primer tema fue ese ocio que lo mantenía tan juicioso.
—Veo que aún sigues leyendo esos libros tan complejos de física cuántica, —le señalé—, me sorprendes Jacinto, antes decías que esas cosas jamás te gustarían porque no las entiendes.
—Sí, ironías de la vida que van ocurriendo sucesivamente, —sonrió—pero, ¿sabes?, sino hubiera sido por una maravilla que me ocurrió hace poco no estuviese tan interesado en estas cosas.
— ¿Maravilla? —Pregunté— ¿A qué te refieres?
—Te lo confiaré a ti porque siempre he pensado que eres una persona de mente abierta. Se lo dije a Marina, pero asimiló mis palabras con mi cansancio por el trabajo, pero es por obviedad que no es por eso. He pasado más de treinta y seis horas enclaustrado en el hospital; día y noche, atendiendo casos de compleja gravedad y aceptando guardias en horarios que pocos se atreverían, y aun así, el agotamiento no ha hecho ningún efecto en mí; y tú lo sabes bien mi amigo, incluso Marina, pero ella prefirió no creerme; quizás, por lo irracional de mis palabras, aunque debo reconocer que esto solo pudo habérsele ocurrido a un loco de manicomio.
—Ya dime de una vez de que se trata amigo. —Le pregunté intransigente.
—Bueno, está bien, aquí va. Hace dos semanas me encontré con una persona, que tenía mi mismo aspecto pero con una vestimenta muy diferente; se veía más barbudo, con cabello largo y azabache. Usaba anteojos con una mirada perdida, quizás sorprendida por lo que veía a su alrededor. Me topé con él una noche en el hospital; se veía solo y confundido. Acudí a él para ver si se le ofrecía algo y al verlo fijamente a la cara me eché para atrás, por el parecido que tenía conmigo. Las personas, si nos vieran juntos, dirían que somos hermanos, aunque en algunos rasgos somos diferentes pero esas son solo nimiedades.
— ¿Y qué pasó? ¿Hablaste con él?
—Él me dijo algo al principio pero no lo entendí. Divisé en su rostro despavorido que quería decirme algo más, así que me quedé mirándolo fijamente, y de un impulso, esbozó estas palabras: «Caja de Pandora, inicio del tiempo, mundo alfa».
—¿Y qué significan? —Le pregunté esta vez con más interés.
—Al principio no tenía idea, pero la respuesta llegó a mí posteriormente como un relámpago a mi cabeza. Luego de que el hombre se fuera despavorido, recordé lo que me había mencionado un amigo colega sobre el mito de la Caja de Pandora. Este relato griego era usado como referencia para asimilar varias teorías y composiciones científicas de la física, y una de ellas era la de la radioactividad.
»Comencé a indagar un poco más sobre este proceso, y me di cuenta que dicha causa es usada como motor para múltiples teorías, entre ellas los viajes en el tiempo. Quizás creas que mi encuentro con aquel sujeto me ha hecho pensar que él es yo, pero de otro tiempo; sin embargo, es erróneo ya que él parecía de mi misma edad solo con apariencia diferente, así que deduje, que él venía de otra realidad alterna; es por eso que sus dos últimas palabras fueron «Mundo Alfa».
Me incliné hacia atrás en mi silla sorprendido por las deducciones de Jacinto, tratando de echar a un lado mi asombro distractor para no dejar pasar ni el más mínimo detalle.
—Comencé a leer teorías sobre mundos paralelos, —prosiguió—, intentando descifrar como aquel sujeto había llegado hasta aquí; lo más probable es que mi otro yo sea un gran científico o conozca a alguien que posea alguna máquina que pueda abrir portales entre mundos, o simplemente cayó a esta realidad por accidente y ahora está buscando la forma de volver.
—¿Cómo estás tan seguro de eso? —Le pregunté esta vez un poco incrédulo.
—Porque lo vi en sus ojos amigo. Sentí que su mirada llena de confusión se conectaba con la mía, y de alguna manera esa conexión fue confiriéndome paulatinamente todas esas ideas. Ese hombre está buscando algo de este lado; quizás quiera volver a su hogar, aún no lo sé, todavía no puedo estar seguro de eso, pero lo que sí sé, es que vamos a volver a encontrarnos.
—Aún no puedo entenderte del todo Jacinto.
—Bien, hagamos un ejemplo: ¿ves esta ficha de dominó? —Asentí con la cabeza—Tiene ambos lados; uno donde se encuentran los puntos que representan su numeración, y en la otra no hay nada, que es lo que llamamos su parte trasera o su base. Los mundos alternos son así, aunque no interactúan entre ellos de alguna manera están conectados. Este lado no sería nada sin el otro, pero también está la posibilidad de que un lado desaparezca y el otro no se vea afectado por ello. Existe, quizás, una retroalimentación mutua y entrelazada sin ni siquiera haberla, y esto se puede comprobar causando un efecto en cualquiera de las dos realidades.
»Cualquier ente, ya sea subversivo o no, puede saltarse la talanquera y parar en otra realidad; solo si este consigue el puente que hay entre este lado y el otro. Si ese sujeto; mi otro yo, consiguió cruzar ese puente, es lo que quiero averiguar. Es por eso que voy a esperarlo, para que me diga cómo ha llegado hasta aquí.
— ¿Y cómo, amigo mío, estás tan seguro que él vendrá a ti?
—Lo sé, porque como ya te he dicho, de alguna manera estamos conectados, y su confusión se entrelaza tanto con mi curiosidad que no te sorprenda que en cualquier momento toque la puerta de mi casa esta noche.
Me acomodé en el sillón, sorprendido por las teorías tan cuidadosamente infundadas por mi amigo después de ese encuentro casual. Iba a decir algo más, cuando de repente tocaron al timbre de la casa. Miré de nuevo a Jacinto y este esbozaba una sonrisa en su rostro de serenidad, como si supiera lo que iba a pasar.
—Por favor no te sorprendas mucho al verlo, él solo busca respuestas…
FIN
Escrito por
@universoperdido. 30 de Enero del 2021
La foto de portada es de mi propiedad, tomada con un celular moto e4 y editada con PhotoScape y Snapseed.
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