El sueño del inocente

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21d

—Eras un héroe —

Le dije mientras miraba por la ventana la ambulancia que se retiraba de la escena, a los fotógrafos y reporteros que tomaban fotos sin cesar. Luego le hice una seña al oficial para que no dejara entrar a nadie. Entonces, dirigí mi vista a él que estaba arrodillado con las manos en la espalda y las esposas sujetando sus muñecas. Levantó la mirada para mirarme entre lágrimas, pero lo interrumpí diciendo:

— Eras un condenado héroe... ¿Cómo pudiste?

‎—Tenía que hacerlo, señor —me respondió—. ¿Ya viste lo que tenía en su maletero?

‎—La cinta adhesiva, la cuerda y las herramientas de jardinería no significan nada —le respondí con un tono más severo—. Usaste tu habilidad para asesinar a una mujer inocente.

‎Entonces él me respondió, interrumpiéndome.

‎—No lo sería mas después de esta noche.

‎Miré hacia el piso y le repliqué:

‎—Desde que encontraste el cuerpo de la niña en el basurero cambiaste; más nunca fuiste el mismo. ¿Acaso no te bastó con saber que salvaste a docenas de niños que pudieron ser víctimas también? —Luego de un suspiro, continúe con un tono más calmado— Eras la cara de la esperanza para esta gente, mmmm y si tal vez...

‎—¡NO! — me interrumpió con tono imperativo— Tal vez hayan perdido la cara de la esperanza, pero no perderán la cara de la justicia; eso no lo permitiré esta noche. Haz lo que debas hacer.

‎—No lo sé, Gustavo... Te van a freír por esto —le dije para que supiera el peso de lo que había hecho.

‎Luego de una pausa, respondió.

‎—Quizás... así pueda devolverles los recuerdos a esas víctimas y dejen de vagar en mi cabeza.

‎Entonces mi mirada, aún más compasiva, se dirigió hacia él y le dije.

‎—Lo que tienes es único y se va a perder después de esta noche... Dime, ¿por qué lo hiciste?

‎Al escuchar esto, se puso de pie y me respondió con toda la seguridad que le daban sus fuerzas.

‎—Siempre me dices que salve a la segunda, a la tercera y a quién sabe cuántos niños más... Pero ¿qué me dices del primero? ¿Acaso estamos condenados a nunca salvar a la primera víctima? Nunca quise tocar su mano, nunca quise ver el problema que tuvo en la fiesta. Al menos sé que ese primer niño dormirá bien esta noche.

El sueño del inocente | Ecency