La busqueda

Words
503
Reading
3 min
Listen
Play
1h

Salí de mi oficina luego de que esa llamada destruyera mi sensación de victoria. Era el fiscal, que necesitaba que fuera al despacho del juez a tan solo pocas horas de la sentencia final. Abrí las puertas sin tocar y sin tanto protocolo, debido a la urgencia con la que escuché el llamado. Y entonces los vi a los dos, sentados frente a una pantalla; antes de que pudiera enfocarme en ella, el fiscal me dijo:

‎—¿Sigues creyendo en la inocencia de tu sobrino? —me preguntó en tono regañón, a lo que respondí:

‎—¡Ya basta con eso! Jamás encontraron huellas en el arma; no hay nada que acuse a mi cliente, ni la relación con el cuchillo.

‎—Fueron ocho perforaciones al abdomen y una en el corazón, y él era el único cercano allí. ¿Viste cómo cambió su rostro cuando encontramos un testigo que lo vio salir de la casa?

‎Iba a responder más como un tío preocupado que como un abogado con el juicio ganado, pero el juez nos interrumpió con ese vozarrón ronco, diciendo:

‎—¡Ya basta los dos! Presten atención al monitor. Si su cliente es inocente, entonces ¿por qué escapó?

‎A mí, que me consideraba una persona fría y calculadora, se me quebró el porte al escuchar lo que decía el juez. No solo porque se estaba poniendo en duda su inocencia; también estaba el hecho de saber cómo hizo para escapar si no tenía una inteligencia superdotada... Entonces respondí algo con lo que mi poca lógica pudo sacar:

‎—Señor juez, debe haber una razón por la que haya escapado, y alguien como él de seguro no lograría hacerlo por sí solo.

‎Entonces, la voz del fiscal, un tono más alto, me dijo:

‎—Allí se acerca el momento, presta atención.


‎imagen generada con inteligencia artificial por autoria propia


Entonces sí pude enfocar mi atención en el monitor. Al principio solo se veía la celda donde inmediatamente apareció, de primero, mi sobrino y los oficiales que lo custodiaban. Pero entonces pude sentir que mi mandíbula casi caía al suelo cuando vi el detalle que resaltaron: por sí solas, las llaves de la celda donde fue encerrado mi sobrino salieron de la nada del bolsillo del oficial. La vi pasar de su lugar de guardado a las manos de mi sobrino, el cual la tenía extendida esperando que llegara. No entendí a la primera qué pasó, pero en ese momento el monitor parecía tener interferencia, aunque se podía distinguir lo que ocurrió, y luego el video se cortó...
‎Entonces, el juez me entregó unas fotos mientras me decía:
‎—Estos son los tres oficiales que aparecieron muertos minutos después. La autopsia reveló que sufrieron una fractura masiva en la cervical, pero lo extraño es que sus tendones musculares nunca se llevaron al extremo, no hay rastro de eso... No sabemos cómo, pero sabemos que su cliente lo hizo —entonces, dirigiéndose al fiscal, dijo:— Búsquenlo, usen la fuerza que crean necesaria; es un peligro potencial cada hora que ese joven pase en la calle...

La busqueda | Ecency