«Más vale el buen nombre que las muchas riquezas».
— Miguel de Cervantes
EN LO PROFUNDO
Una vieja profecía encontrada entre las páginas carcomidas de un libro vetusto llamó mi atención. Dicho libro pertenecía a mi abuela, quien era una gran intelectual consumidora de lo esotérico. Me dejó como heredad su vasta biblioteca; contenedora de teorías sobre submundos y viajes espaciales hacia dimensiones inefables. Historiografías de civilizaciones antiguas. Hipótesis sobre túneles trasdimensionales y su interconexión con diversos mundos. Cultos y logias fundadas desde la época de Giordano Bruno, donde se impartía la enseñanza de un Estado de ciencia-religión-magia. Mi abuela no perdía el tiempo en lecturas comunes sobre un conocimiento habitual, a veces pienso que era perteneciente de alguna secta.
Me interesé por el fragmento de dicho augurio, porque lo asocié con un sueño que hace días me levantó despavorido. En el yacía yo sobre un acantilado bañado por olas del mar, y de las orillas espumosas de aquella playa surgían humanoides con piel verdosa como musgo, manos y pies palmeados, ojos enormes sin parpado, cabeza ovoide y labios fofos como los de un pez. Caminaban en dos patas dirigiéndose a la civilización mientras gruñían en un idioma extraño que no puedo pronunciar.
El trozo de papel que encontré de la profecía estaba incompleto, y decía las siguientes palabras:
«…Él yace en lo profundo de la enormidad del mar. Respira la ansiedad de criaturas abismales. Sueña con un mundo devastado, desolado y oscuro. Es el guardián de la brecha y hacedor del portal…»
No pude cavilar otra cosa sino el horror que sentí al estar sumido en aquel agónico sueño, y ahora encuentro un trozo de papel que me habla de una historia similar; ¿es sólo causalidad? Por un momento lo creí.
Ayer en la mañana mientras leía el periódico vi algo que me golpeó de espanto. Un pueblo cercano a solo unos kilómetros de la orilla del mar había sido atacado. Se dice que fue por una banda masiva de bárbaros que irrumpieron los edificios y secuestraron a las personas. La información describe a los transgresores como individuos disfrazados como monstruo de color verde, que después de haber cometido sus fechorías retornaron al mar. En ese instante, durante mi asombro, escucho que alguien golpea mi ventana: una mano palmeada que desliza sobre el vidrio una sustancia viscosa.
FIN
Escrito por
@universoperdido. 31 de Enero del 2021
La foto de portada es de mi propiedad, tomada con un celular moto e4 y editada con PhotoScape y Snapseed.
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