«El dolor y el sufrimiento son siempre inevitables para una gran inteligencia y un corazón profundo. Las personas realmente grandes, creo, tienen una gran tristeza en la tierra».
— Fiodor Dostoievski
QUINTA PARTE
GÉNESIS
Un cielo aceitunado pintado por nubes color ámbar se impuso ante la contemplación de Adán y Eva. Habían aterrizado en un bosque de árboles de pino; especie de planta ya extinta en la Tierra. Había hacia el fondo detrás de unas montañas moteadas de azul un haz de luz, y este trascendía de un extremo del cielo hacia el otro. La temperatura era templada y el aire denso, pero nada que no pudieran soportar los pulmones evolucionados de Adán y Eva. Ambos se quedaron estupefactos por los sonidos que el bosque emitía; el planeta Génesis, el canto de las aves, según Edén, era igual al de la Tierra antes de que todas murieran.
En un sendero hacia un lado, se escuchaba el murmullo de aguas corredizas como de un rápido afluente. Las aguas eran límpidas y en ellas se entreveía a los peces aletear; alegres y excitados, sobre las rocas hundidas y estáticas. Eva se asomó cándida sobre la orilla, miró la superficie del río, y en un segundo de asomar la cabeza un poco más, un pez de un brinco la asustó. Se echó para atrás del espanto, mientras que Adán se reía por tal suceso. Eva se molestó un poco por la burla de Adán y fue junto a Edén, para preguntarle cual sería el siguiente paso.
— ¿Qué haremos ahora Edén? —Consultó Eva—Este planeta es idéntico a la Tierra ¿cierto?, mucho antes de que la hecatombe acabara con la naturaleza y los recursos, y el aire lleno de polución se volviera irrespirable.
—Así es Eva, —respondió Edén—, Génesis es el único planeta más cercano a la Tierra que posee su misma morfología, características naturales y gravitatorias, y una fuerza cinética similar alrededor de su propia estrella que permite un clima con diferentes estaciones. A diferencia de la Tierra, Génesis tiene tres lunas, pero estas no tienen influencia sobre el planeta, como nuestro satélite natural.
—El aire se siente un poco pesado, ¿puedes percibirlo Eva? —Manifestó Adán.
—Sí, pero no me molesta en lo absoluto. Tenemos que explorar un poco más.
—De acuerdo. Edén, por favor danos las herramientas que nos otorgaron para iniciar un asentamiento aquí.
Y aun lado de la parte baja y cristalina de Edén se abrió una compuerta, y en ella había recursos simples como controles, armas, cuerdas gruesas, madera, rocas perfiladas y bien alisadas, lonas de campaña y materiales para levantarla, algunos pertrechos y tecnologías para alzar un campamento automáticamente y muchas otras cosas más. Adán y Eva fueron tomando paulatinamente cada uno de los recursos y los colocaron en un erial a unos metros de Edén, mientras este le daba instrucciones de cómo usar cada cosa. Ambos habían sido conferidos con la tecnología más avanzada para crear asentamientos, y gracias a sus habilidades extrahumanas e inteligencia, lograron formar su permanencia en tan solo unas horas.
Edén ya no les proporcionaba el sustento, por lo que a partir de ese momento debían buscar su propio alimento. Adán siempre ha tenido la filiación de pescar, mientras que Eva era versada recolectora de diferentes frutas que encontraba en su camino. La flora y la fauna eran idénticas a la de la Tierra, por lo que Eva no tardó mucho en encontrar arbustos de moras y un valle hermoso con árboles de manzanas.
Adán logró usar rápidamente la caña de pescar, atrapando así a los peces más grandes y saltarines. Su trayecto lo llevó hacia una gran laguna de color verde, la cual imitaba lo esmeralda del cielo. Adán prosiguió hacia ella y pescó unos salmones parecidos a unos esquines, les quitó las escamas con una cuchilla muy afilada y luego se los llevó hacia el asentamiento.
Eva, por su parte, había encontrado unas ramas muy hermosas; no eran carrasposas ni tenían espinas, pensó que podían cultivarse y así emerger una planta bella como una rosa. Tomó un gran cargamento de ellas y se las llevó a la cabaña, pensó en colocarlas alrededor para darle un toque más hermoso a su nuevo hogar.
Una vez juntos, comenzaron a preparar la comida. Usaron algunos troncos traídos de la Tierra para encender una fogata. Una brisa fresca prorrumpió desde el horizonte ante ellos avivando las llamas, como si el mismo entorno les diera la bienvenida. Cocinaron los pescados guindados en ramas sobre las brasas, mientras cocían las manzanas, las moras y algunas bellotas que Eva encontró durante su trayecto hacia el gran valle de los manzaneros.
—Esto sería excelente con un buen aderezo bechamel. —Dijo Eva sonriendo mientras se mojaba los labios gustosa.
—Jamás he probado esa salsa, —aseguró Adán—, El doctor Taitus solo me daba comida baja en grasas sin suplementos adictivos o algún saborizante salino.
—¡¿Cómo?! ¡De lo que te has estado perdiendo! Esperemos que más adelante pueda hallar los ingredientes para prepararla, sé que te va a encantar.
Adán sonrió ante el entusiasmo de Eva, mientras comenzaban a degustar de la comida que acababan de preparar. Había una fragancia abrumante que comenzaba a emerger de las hojas puntiagudas de los pinos, como cuando el rocío matinal empapaba la hierba haciéndola brillar. Ambos se quedaron embelesados con el aroma, y fue en ese momento de intimidad, en que se miraron por un instante. Adán experimentó una sensación nueva, más entrañable y agradable, comenzó a ver a Eva con ojos curiosos de afecto, y ella le correspondía con el relucir de sus ojos. Adán iba a emitir una palabra cuando de repente un sonido lo interrumpió.
Un mensaje, recibido por Edén, se estaba emitiendo en ese momento. Ambos se acercaron para escucharlo y, al estar dentro de la nave, apareció en pantalla la doctora Mandy saludándolos. Era el momento de proseguir al siguiente paso, a parte del de la supervivencia había algo más que debían realizar.
CONTINUARÁ...
Escrito por
@universoperdido. 09 de Febrero del 2021
La foto de portada es de mi propiedad, tomada con un celular moto e4 y editada con PhotoScape y Snapseed.
Relatos anteriores de la serie Antropo
¿Eres escritor? ¿No encuentras un lugar adecuado para colocar tus trabajos literarios? Unete a Literatos, una comunidad en Hive donde puedes publicar tus cuentos, poemas, ensayos literarios y novelas inéditos de tu propia autoría.