«Es posible que no seamos capaces de amar precisamente porque deseamos ser amados, porque queremos que el otro nos dé algo (amor), en lugar de aproximarnos a él sin exigencias y querer sólo su mera presencia».
— Milan Kundera
SEGUNDA PARTE
EDÉN
El proyecto «Antropo» ha sido el principal programa apostado por todas las naciones del mundo, las cuales se confabularon para preservar debidamente la subsistencia humana. La Tierra, en su proceso de convalecencia, se volvía cada vez más estéril. Los ríos, lagunas y demás afluentes se secaban. Los terrenos en toda su extensión se volvieron áridos e inútiles para la vida. El aire se espesaba acumulando nociva polución, lo que conllevó a las ciudades a resguardarse en colosales domos de cristal donde el aire artificial era tan límpido y respirable gracias a complejas maquinas que hacían el trabajo de filtración.
La falta de recursos mermó a la población mundial, y como consecuencia miles de poblaciones fueron extinguidas dejando solo ruinas y personas abandonadas a un final trágico. Los pocos humanos que sobrevivieron sabían que su existencia no estaba asegurada, por lo que tuvieron que comenzar un plan de emergencia para salvar lo poco que queda de la vida, no solo la humana sino en general.
Fue a partir de aquella catástrofe que dejó a todos al borde de la extinción que grandes ingenieros y científicos del mundo comenzaran a trabajar nuevos experimentos con biomecánica; la conciencia artificial y la natural, los elementos factibles para establecer una compatibilidad necesaria entre ambos extremos y una manera de crear un cuerpo nuevo y resistente, capaz de soportar cualquier entorno ya sea de nuestro mundo u otro.
Fue así, que de entre tanto trabajo arduo, surgió otro proyecto derivado del programa Antropo; y a este se le llamó: «Adán y Eva»; dos jóvenes, una chica y un chico de diez años, ofrecidos como voluntarios para convertirse en el nuevo eslabón de la evolución. La fusión entre lo artificial y lo natural ha sido todo un éxito en ellos, convirtiéndose así mismo en una nueva forma de vida biomecánica, capaz de sobrevivir hasta en las situaciones más adversas.
Adán y Eva: «Los Antropos», como sus creadores los llamaron, después de su ardua y laboriosa transformación, habían quedado en confinamiento ocho años bajo el cuidado de dos de los mejores científicos del proyecto; Adán quedó en manos del doctor Taitus, un anciano de actitud severa y estricta, quien no veía a su protegido como un ser humano más sino como una herramienta que salvaría a la humanidad de su extinción. En cambio, la doctora Mandy, una de las mentes más jóvenes e importantes, veía a Eva no solo como su única esperanza, sino como parte de su familia, es más, como una hermana.
Ni Adán y Eva se conocían en persona, hasta que llegó el día de ejecutar el siguiente paso del proyecto Antropo el cual puso felices a todos. Después de presentarse, ambos fueron llevados a una pequeña habitación blanca y acondicionada, como una sala de espera. Eva miraba fijamente a Adán, preguntándose si él podía hablar; lo veía muy callado y con actitud muy seria, parecía que en realidad no quería relacionarse con ella, es más, que ni quería estar ahí.
— ¿Te gusta la música? —Le preguntó Eva a Adán, tratando de realizar un intento de acercamiento. —Él la miró con la misma actitud seria quedándose callado los primeros segundos.
—El doctor Taitus nunca me permitió disfrutar tal cosa. —Respondió Adán. —Siempre me ponía a realizar ejercicios mentales que desarrollaban mi capacidad logística y de resolución. Nuestro cerebro, Eva, es mucho más potente que el de un humano común y corriente. Podemos resolver cosas que la gente normal no puede, o yendo más allá, que una persona con una habilidad deductiva bastante desarrollada.
— ¿Quieres decir que el doctor Taitus nunca te permitió disfrutar de lo cotidiano de la vida?
—No fuimos hechos para disfrutar de lo «cotidiano» y lo placentero de la vida, fuimos creados para convertirnos en el próximo eslabón de la evolución, capaces de corregir los errores del anterior. Somos una estirpe perfeccionada que sobrevive hasta en los ambientes más inhóspitos y nefastos, es por esta razón, que todo lo que queda de la humanidad tiene la esperanza puesta en nosotros y que completemos satisfactoriamente nuestra misión.
Después de la explicación de Adán, Eva se quedó callada, y lo miró de manera un poco decepcionante. Le parecía muy «apretada» su forma de ser, supo en ese instante que no se llevaría bien con él. Hubo un momento corto de silencio entre ambos hasta que finalmente la doctora Mandy irrumpió en la habitación.
—Bien chicos, llegó el momento de que conozcan el lugar donde tendrán una correlación más amena, por favor síganme.
Ambos obedecieron y fueron detrás de Mandy, quien los guió por un pasillo pentagonal iluminado por reflectores en sus pilares. Allí, a un lado, observaron hacia abajo una gran nave, hecha puramente de cristal de diamante aparentemente modificado. Al estar frente a la gran nave, la doctora Mandy los miró a ambos y les explicó la situación.
—Esta gran nave se llama «Edén» y los llevará a su destino; el planeta «Génesis». Tiene implantado un sistema de inteligencia artificial que cumplirá todas sus demandas requeridas, vamos a ver su interior ¿quieren?
Ambos asintieron y acompañaron a la doctora a entrar por una gran compuerta levadiza y cristalina. Adentro, ambos se sorprendieron de lo hermoso del lugar, ya que no era lo que esperaban. El interior de Edén parecía un paraíso terrenal, frente a ellos había un gran campo lleno de arroyos y hermosas flores que adornaban las pequeñas planicies. De fondo había hermosas montañas azules y empinadas cubiertas de nieve en sus cumbres. Más acá se ubicaba una bella cabaña de madera de dos pisos con un hidromolino a un lado, Eva se maravilló por lo hermoso del lugar, al contrario de Adán que solo se asombró por un instante.
—No se sorprendan tanto, —advirtió Mandy—, todo esto es una proyección holográfica sostenida por Edén, si ustedes quieren, pueden cambiar el ambiente siempre y cuando lo pidan. Este es solo un entorno predeterminado. Les enseñaré: ¡Edén, reemplaza el cielo matutino con una puesta de sol! —E inmediatamente el cielo cambió a un color ámbar con matices bermellones y cobrizos. Un gran sol se ocultaba entre nebulosas amarillentas confiriendo un ambiente tenue. Eva sonrió, pero Adán, como era de esperarse, no salía de su expresión seria.
—Bien muchachos, —dijo Mandy dirigiéndose a ellos—es hora de decirles finalmente en que consiste su misión y el por qué hemos pasado tantos años construyendo a Edén para ustedes.
CONTINUARÁ...
Escrito por
@universoperdido. 06 de Febrero del 2021
La foto de portada es de mi propiedad, tomada con un celular moto e4 y editada con PhotoScape y Snapseed.
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