Hoy la jornada empezó bien temprano, exactamente a las 5:40 a.m., cuando las calles de Machiques aún estaban en calma. El plan inicial marcaba una ruta de 5 kilómetros, pero la mejor parte de correr acompañados es que los planes siempre pueden mejorar. Como a mi compañero de ruta le tocaban 7 kilómetros, no lo pensé dos veces, apreté los cordones y decidí sumarme al reto para completar la distancia juntos. 🔥👟
Recorrer todo el centro de la ciudad a esa hora tiene su propia magia, aunque el clima no nos dio ni un solo descanso. El calor se hizo sentir con fuerza desde el primer momento, sintiéndose en cada zancada y poniendo a prueba la resistencia. Sin embargo, cuando la mente está enfocada y la actitud es firme, el cuerpo responde. Mantuve un ritmo constante y fuerte para cruzar la meta en un tiempo de 40 minutos exactos, demostrando que con disciplina no hay temperatura que nos detenga. ⏱️💪
Por supuesto, un entrenamiento así no podía quedarse sin sus buenos recuerdos. Aprovechamos cada rincón de la ruta para tomarnos unas cuantas fotos (o tal vez mil) y registrar la vibra positiva del camino. Fue una mañana diferente, divertida y sumamente gratificante, de esas que te llenan de energía para el resto de la jornada. 📸🥳
Con la tarea cumplida, la satisfacción en el pecho y las piernas listas para lo que venga, cierro la sesión de hoy con la mejor actitud. Satisfecha, feliz y con la meta alcanzada🥇🌟