Mi fin de semana deportivo: sumando kilómetros rumbo a la Nike Run

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Este fin de semana estuvo cargado de entrenamiento, aprendizaje y algunas lecciones que me llevo para seguir mejorando como corredora.

Viernes: volvimos a la técnica de carrera.

Después de un tiempo sin hacer esta clase, ¡por fin regresamos! Para mí, es una de las sesiones más importantes, porque no se trata solo de correr, sino de aprender a hacerlo mejor: mejorar mi postura, ganar potencia, prevenir lesiones y lograr una mejor economía de carrera.

Nuestro instructor, José Rodríguez, el maracucho, tiene una metodología de enseñanza que me gusta mucho. Sabe transmitir sus conocimientos, demuestra lo que enseña y tiene muy buen manejo del grupo. Aunque hubo una situación incómoda con una persona durante la clase, eso no impidió que aprovecháramos una sesión que, en general, estuvo muy buena.

Sábado: toco zona 2
Ando con malestar de gripe, pero igual toco cumplir. La idea era salir más temprano, pero terminé comenzando a las 8:00 a. m. y, a esa hora, el sol ya estaba implacable.

No pude mantener los ritmos que venía haciendo, alrededor de 6:00 min/km, y terminé con un promedio de 6:30-6:27 min/km. Sin embargo, lo importante no era correr más rápido, sino respetar el objetivo del entrenamiento. Conseguí mantener un buen porcentaje en zona 2, trabajando esa base aeróbica que me permite desarrollar mayor resistencia y sostener mejor los esfuerzos.

Todo esto forma parte de la preparación con la mirada puesta en el CAF. Cada entrenamiento cuenta, incluso esos días en los que el cuerpo no está al 100 %.

Domingo: 11 kilómetros y buenas sensaciones.

La indicación de mi entrenador, mi Capi, fue clara: comenzar el primer kilómetro con calma e ir aumentando el ritmo progresivamente, guiándome por mis sensaciones. Y así lo hice.

Aprovechamos que había una caminata y una carrera por la avenida Francisco de Miranda, con la vía cerrada, para hacer nuestra sesión. ¡Y qué casualidad! Era prácticamente la misma ruta de la carrera de Bancaribe, cuyo reconocimiento estaba previsto, pero que finalmente no se realizó por parte de la organización. Así que el equipo aprovechó la oportunidad y terminó haciendo su propio reconocimiento.

El sol también estuvo candela, pero las sensaciones durante el recorrido fueron buenas. Como le dije a mi Capi, no di el 100 %, pero me sentí bien en muchos tramos. Y eso también es importante: aprender a escuchar el cuerpo y entender que no todos los días son para exigirse al máximo.

Ahora bien, hay algo que tengo que corregir: ¡necesito meterle más combustible a mi cuerpo! ⛽️

Tengo que aumentar el consumo de carbohidratos y cuidar especialmente lo que como antes de correr. Puede ser una buena fuente de carbohidratos o un gel, según el entrenamiento, pero no puedo pretender rendir si no le doy al cuerpo la energía que necesita.

Después de los kilómetros, terminamos comiendo en un sitio de comida maracucha aquí mismo en Chacao. ¡Comí sabroso! Aunque creo que me excedí un poquito, porque entre la comida y el malestar de gripe, mi estómago decidió quejarse. 😂 Digamos que no fue el mejor cierre gastronómico, pero sí uno bastante disfrutable.

Y así termina mi fin de semana deportivo: técnica, zona 2, 11 kilómetros progresivos, aprendizaje y algunos ajustes que debo hacer para seguir avanzando.

Me quedo con las buenas sensaciones, con el trabajo acumulado y con la certeza de que entrenar también significa aprender a escuchar el cuerpo, alimentarlo bien y entender que el progreso no depende de dar el 100 % todos los días, sino de ser constante y entrenar con inteligencia.

Seguimos sumando, seguimos aprendiendo y seguimos corriendo.
Próxima parada: ¡Nike Run!

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