Saludos a toda mi hermosa comunidad Plant Power (Vegan). Hoy he querido compartir con todos ustedes una receta, que en esta temporada es común en Venezuela, como es la SALSA DE TOMATE. Cabe señalar que el tomate, por lo general, florece en diciembre, mes en el que las temperaturas bajan, permitiendo que las flores nazcan con una morfología óptima para autofecundarse. El resto del año, las flores que emergen en un gran porcentaje son inviables; por eso es que la cosecha que se produce de febrero a abril es muy abundante, y hay que aprovecharla.
Siendo que estamos en temporada de cosecha de tomates, esto implica que baje su precio y sea mucho más asequible que en otros meses; razón por la cual es preciso aprovechar y preparar una gran cantidad de salsa, para asegurarnos el suministro durante todo el año. Por ejemplo, la semana antepasada compré 6 kilogramos de tomates de buena calidad en 2.5$. Esta receta que hoy les traigo, me la enseñó mi madre, y tiene una particularidad, un truco, o tip que ella a su vez aprendió de una señora que era italiana, una emigrante de la Segunda Guerra Mundial, que arribó a nuestro país desde Europa, y trajo consigo sus costumbres y técnicas. Mi madre aprendió, y a su vez me enseñó a mí. Veamos esta deliciosa receta.
Time, ingredients and equipment
Tiempo, ingredientes y equipo
- Tiempo de preparación: Para mí es impreciso, pues hice esta receta en dos días, la elaboré con calma, pero sí, lleva su tiempo, creo que de hacerla en un día todo el proceso implicaría 6 horas aproximadamente.
- Raciones: De esta cantidad de ingredientes obtuve 7 litros de salsa de tomate de buena calidad, (aunque dejé sin embotellar 1 litro, ese día preparé una gran cantidad de spaguettis).
- 4 kilos tomates tipo perita, maduros (mientras más maduros, mejor).
- 500 gr de cebolla.
- 150 gramos de zanahoria.
- 2 cucharadas colmadas de alcaparras.
- 250 gr de aceitunas con hueso, (restamos 50 gamos de las semillas). Me gustan las aceitunas con hueso, porque las rellenas a mi parecer, carecen de sabor.
- 60 gr de ajo (1 cabeza grande).
- 250 gramos de azúcar (esto varía de acuerdo al grado de madurez del tomate, así que puede ser menos o más cantidad). Aquí me tomé una pequeña licencia y utilicé azúcar blanca, ya que el sabor con azúcar morena varía.
- Una cucharada de clavos dulces.
- Albahaca fresca al gusto (yo utilicé una rama de albahaca).
- Sal al gusto (utilicé 3 cucharadas colmadas).
- Orégano molido al gusto (utilicé una cucharada colmada).
- Comino molido al gusto (utilicé una cucharada rasa).
- 120 ml de aceite de maíz (puede ser cualquier aceite del que dispongas, por ejemplo de oliva o de soya).
- 3 Litros de agua para hervir los tomates al inicio.
- Agua suficiente para lavar los tomates y hacer los otros procesos de cocción.
- Una olla amplia, si es de acero inoxidable o hierro colado, mejor.
- Cuchillo, tabla de picar, platos, bol grande, colador, cucharón (esterilizado), embudo (esterilizado), cucharillas, etc.
- Frascos de vidrio esterilizados para almacenar la salsa.
THE PROCEDURE / EL PROCESO
Lo primero que haremos será lavar los tomates, ya que obviamente tienen cierta suciedad, así como enjuagar las aceitunas y alcaparras, porque como pueden ver tienen sal y vinagre, ya que vienen encurtidas, siendo muy importante quitarles lo salobre y lo ácido, pues de lo contrario se altera el sabor de la receta; para ello se pueden dejar en remojo unas dos horas y luego enjuagar muy bien.
Procedemos a hacer un corte en cruz, en un extremo de cada tomate. Generalmente lo hago en la parte trasera, tal como me enseñó mi mamá, sin embargo esta vez quise variar y lo hice en el extremo que conecta con la planta, y realmente no se los recomiendo pues es más difícil luego retirar el hollejo. Luego del corte, los puse a cocinar con tres litros de agua por unos 5 minutos (luego del punto de hervor). Pasado este tiempo, apagué el fuego y esperé a que alcanzaran temperatura ambiente. Una vez frescos, procedí a retirar la piel, y a aplastarlos con un pisa puré. Reservé el agua de la cocción. Los hollejos se los comió la mamá del Sr. Morrocoy, aquí nada se pierde, jajajaja.
Mientras esperaba a que se enfriaran los tomates, piqué en cuadritos la zanahoria, también es válido rallarla o picarla como gusten, ya que posteriormente se licuará. Procedí a enjuagar y escurrir muy bien las aceitunas y alcaparras, para luego picarlas. Como comenté, a las aceitunas les extraje el hueso, sé que es más trabajo, pero tienen mejor sabor así que comprarlas ya rellenas o deshuesadas. Igualmente pelé y piqué los ajos (pueden aplastarse si así lo desean), y pelé las cebollas para luego insertarles clavos dulces en su superficie. Y es este precisamente el tip que aprendió mi mamá de la señora que emigró de Italia, pues es esta técnica la que le da un toque especial a la salsa. El clavo dulce impregna el interior de la cebolla con sus aromas y sabores, lo que luego se transferirá a la salsa. Es importante contar cuántos clavos dulces hemos insertado en cada cebolla, ya que luego los retiraremos, un exceso de esta especie puede arruinar la salsa. Yo inserté entre 7 y 9 clavos a cada cebolla.
Una vez teniendo todo listo, procedo a sofreír el ajo en aceite caliente. A continuación incorporo la zanahoria mientras remuevo para que se sofrían uniformemente. Posteriormente coloco las cebollas con los clavos dulces en el interior de la olla para que se vayan sofriendo, para lo cual debo ir dando vueltas con la paleta, de esta manera el clavo dulce libera aún más los aromas por el calor. En este caso no sofreí mucho las cebollas, pues esta salsa era para la venta, y quizás un sabor muy pronunciado de esta especie, no sería agradable al consumidor; pero cuando es para consumo de casa, doro más las cebollas, queda a criterio de cada quien cuán intenso desea su sabor. Luego de las cebollas, incorporo las aceitunas y alcaparras y sigo removiendo para que se sofrían.
Una vez que las cebollas ya están fritas, las saco de la olla, espero que se enfríen un poco, y retiro los clavos de olor, para lo cual es importante contarlos, porque como Ya lo mencioné, si se escapa un solo clavo, podría alterar el sabor de la salsa. Troceo las cebollas y las devuelvo a la olla, removiendo para que terminen de freírse. Después de este procedimiento, agrego los tomates triturados, revolviendo para que se mezclen con los demás ingredientes. Añado el agua de cocción que había reservado previamente, y coloco hojas de laurel, que como podéis ver en este caso son cinco, ya que existe la creencia de que si usamos las hojas en cantidades pares la salsa se vuelve amarga, (es es también una creencia italiana). Igualmente le agrego una rama de albahaca fresca, que no sale en las primeras fotos, porque mi esposo fue a casa de mi suegra a buscarla, ya que se me marchitaron mis plantas. También agrego el azúcar molido, la sal, el orégano y el comino a la mezcla. Remuevo, tapo, bajo el fuego al mínimo y dejo que se cocine durante dos horas y media aproximadamente, tiempo durante el cual se amalgaman los sabores y se reduce el líquido.
Transcurrido este tiempo, retiro la olla del fuego y espero a que se enfríe su contenido, para posteriormente extraer las hojas de laurel, (las cuales contaré, porque si las licúo puede cambiar el sabor de la salsa) y la rama de albahaca. Procedo a licuar y colar a fin de retirar las semillas del tomate. Todos estos restos también irán posteriormente a la tribu del Sr. Morrocoy. La salsa obtenida la coloco nuevamente en la olla y la cocino por aproximadamente una hora, a fuego bajo para que reduzca aún más el líquido y adquiera una consistencia más firme. En esta etapa puedo rectificar sal, azúcar y especias. Finalizado este proceso, procedo a embotellarla, para lo cual me ayudo de un cucharón metálico y un embudo, también metálico, a los que previamente esterilicé mediante un largo hervor. Cabe señalar, que este embudo de peltre de la foto, tiene 100 años de antigüedad y era de mi bisabuela y lo utilizo como una forma de conectar con mis raíces.
De toda esta mezcla obtuve siete litros en total, seis de los cuales embotellé en frascos estériles. No volví a pasar las botellas por agua hirviendo para hacer más efectivo el proceso de esterilización, porque la salsa ya había sido encargada y sabía que iba a ser consumida de inmediato, no obstante, es muy recomendable una vez embotellada la salsa, proceder a hervir las botellas ya tapadas, de pie en una olla amplia, por espacio de 30 minutos y dejar que se enfríe al natural. Esto asegura una mayor preservación del contenido.
Here I finish my post today, which I am sincerely very happy to have done, in order to share this family recipe with all of you. I invite you to take advantage of the tomato season in your respective countries and prepare many liters of this sauce, so you will always have this delicacy in your cupboards.
Aquí termino mi post de hoy, del que sinceramente estoy muy contenta de haberlo hecho, a fin de compartir con todos ustedes esta receta familiar. Los invito a que aprovechen la temporada de tomates en sus respectivos países y preparen muchos litros de esta salsa, así siempre tendrán en sus alacenas esta delicia.
Image sources
These photos are my own, and were taken with a Xiomi REDMI 8 A phone
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