Fui caminando hasta el patio y encontré una nube descansando, agua con limón estaba tomando; descarada la nube, en lugar de estar el cielo adornando.
Le eche agua de forma descarada, para ahuyentarla, sin embargo, no sirvió de nada, porque uso un flotador y ahora nada de manera sincronizada.
Cuando quieres que alguien se marche, está mal echarle cosas desagradables, así que le fabriqué una tarjeta, que decía: discúlpame, pero el cielo te espera.
Cuando se la entregué a la nube, sintió que debía retornar a sus azules, ahora desde el cielo me observa y de vez en cuando me lanza gotas en la cabeza.
Fin
Créditos:Margarita Palomino