No le gusta salir y solicita un domicilio,
una abeja le lleva panecillos,
en su mesa los coloca
y habla, habla con ellos por horas.
Le encanta esconderse,
entre el recién cortado césped,
para oler a vaca
y así llamar la atención de las moscas que pasan.
Sus ojos no se cierran para dormir,
debe inventar algo para al descanso acudir,
cubre su cabeza con una bolsa de papel,
que tiene dibujado un ojo cerrado, para el sueño atraer.