Un camino de tierra me invita a seguir,
dejando los muros y el ruido detrás.
La cerca de madera parece decirque
cruce el umbral hacia el reino de la paz.
El verde despierta con fuerza y frescura,
los árboles danzan con suave vaivén.
Y allá en lo lejano, con fe y con altura,
la cumbre de piedra corona este edén.
Inhalo el aliento que brota del suelo,
un aire sin dueño, sin humo, sin fin.
Se eleva mi pecho buscando ese cielo
que abraza la cima de este jardín.
Respiro el silencio, la calma, el olvido,
el viento ligero que limpia mi ser.
En este sendero me siento vivo,
dispuesto en la tierra a volver a nacer.
*Fotografía de mi propiedad