La vida las trajo a mi lado un buen día,
como un cruce de hilos en el destino,
ustedes decidieron quedarse toda la vida,
haciendo más suave y seguro el camino.
Le agradezco a Dios por tener su amistad,
por ser el refugio en la duda y el llanto;
su apoyo constante en este transitar
vale más de lo que alcanzo a expresar en mi canto.
Gracias por cada abrazo, por la mano extendida,
por sanar con sonrisas cualquier tempestad.
Son el regalo más lindo que me dio la vida,
mi norte, mi guía y mi refugio en mi soledad.
*Fotografía de mi propiedad