La Depresión llega sin ruido, con su manto de invierno,
buscando los rincones donde el alma se cansa,
quiere envolverte toda en su frío eterno,
y robarle el espacio a tu calma y confianza.
Pero cuando la sientas rozar tu contorno,
cuando intente atraparte con dedos de sombra,
no te quedes estática mirando el entorno,
ni repitas el eco del dolor que la nombra.
¡Huye de sus brazos, no te quedes quieta!
Aunque pesen las piernas, da el primer paso,
que no encuentre tu pecho como una meta,
ni te busque el invierno para el ocaso.
Mírala de frente y dibuja una sonrisa,
porque el brillo del rostro la mantiene lejos;
tu risa es el viento que corre de prisa
y rompe la niebla de los días viejos.
No te dejes arropar por su lona grisácea,
no le entregues el fuego que llevas adentro;
aunque el día sea duro y la fuerza escasa,sé tú la tormenta,
sé tú el propio centro.
Imagén de Gemini IA