donde el cielo llora su antiguo dolor,
se eleva la palma, retando al vacío,
buscando en lo alto un rayo de sol.
Un arco iris cruza la tormenta,
dibuja puentes de verde y de amor,
la tarde gris de pronto se orienta,
vistiendo al silencio de suave color.
No importa la nube, no importa el viento,
la fe de la palma no va a quebrar,
que después del agua y del sufrimiento,
la vida siempre vuelve a brillar.