El sol se retira y da paso a la tregua,
el ruido del día por fin se disuelve,
el alma cansada del largo ajetreo
a su centro tibio despacio regresa.
La tarde derrama su manto de calma,
limpiando las prisas que el tiempo dejó,
un soplo de viento serena las almas
y el pecho respira lo que ya pasó.
El reloj se apaga, la prisa se rinde,
la luz se hace suave, dorada y sutil,
un puente de sombras la tierra dibuja
para recibir la noche que empieza a venir.
Con paso seguro la sombra te abraza,
no trae temores, sino un tierno abrigo,
el día termina, la paz te rescata,
y el sueño te espera como un buen amigo.
Fotografía de mi propiedad