Caminaremos por siempre, esposo amado,
por las calles de esta historia eterna,
con la certeza de que Dios no se ha equivocado
al entregarte a mi alma que hoy te venera.
Si en el camino el viento se hace fuerte
y de repente nos toca tropezar,
sé que la gracia divina de tenerte
nos dará fuerzas para volvernos a levantar.
Un amor para siempre, un lazo bendecido,
que no le teme al tiempo ni al dolor,
porque mi mundo entero cobra sentido
al caminar de tu mano, mi eterno amor.
*Portada diseñada en canva, fotografía de mi propiedad