el amor el motor que nos mueve,
no hay camino difícil ni carga que pese.
Él es el norte, la luz y la guía,
que transforma el intento en pura alegría.
Dejarse llevar por su fuerza constante
es hacer las cosas bien en cada instante.
Porque quien actúa con el corazón despierto,
halla en la tormenta un refugio seguro y cierto.
No es solo un impulso, es una decisión:
poner en cada obra la mejor intención.
Y así, con el alma entregada al trayecto,
el amor vuelve noble lo que era imperfecto.
*Fotografía de mi propiedad