No te desvíes de la meta trazada,
mantén la mirada fija en el fin,
aunque la ruta se vuelva pesada
o el viento sople en contra de ti.
Persigue tus sueños con fuerza constante,
no dejes que el miedo te impida avanzar,
si el viejo sendero no marcha adelante,
cambiar de camino te puede salvar.
Mudar el trayecto no es una derrota,
es solo destreza, es evolución,
si un rumbo se quiebra o una puerta
se agota,
ajusta las velas con convicción.
No importa el desvío, la curva o la brecha,
ni el mapa que tengas que rehacer,
lo crucial es la meta que sigue derecha,
lo importante es llegar y vencer.
Fotografía de mi propiedad