Puedo no hacer nada en un lugar
y sentirme al borde de la locura,
sólo pensando en fallas que no me ayudarían,
me perdería en una fría concentración vacía,
donde el temor no existe
y las emociones hablan.
Donde estoy ahora,
en este espacio revuelto,
siendo el demente y el cuerdo
con recuerdos viejos de la infancia.
Sin historia no soy nada y dejo de existir.
Muero en silencio dentro de mi cuerpo
ocultándome del mundo.