El monopolio del amor, donde no continuamente gana el mejor postor, está destinado a jugar con nosotros, marcando de irresponsable a todo aquel que no ponga de su parte, puede que mi corazón esté en ruinas con necesidad de un trasplante, pero nunca podrán demoler mi experiencia, martajar la ciencia exacta de mi estimativa, mi temple de volverme a levantar, mi dosis dócil de saber esperar, mi calma al mover las fichas y sin temor a equivocarme. Soy el fichaje más preciso que hizo mi madre, tanto así, que aún aprendo de su velero a toda vera , apuesto cualquier cosa, que me verás por ahí, arder al compás del coraje.