No me equivoqué al escogerle a tus ojos mi destino.
Hoy miro hacia atrás, veo lo que hemos construido,
y confirmo que el corazón no se equivocó al quererte.
Eres el compañero idóneo,
la pieza exacta que encajó en mi vida
para andar por este largo y hermoso camino.
Caminar a tu lado hace que los días pesados sean ligeros,
y que las alegrías se multipliquen por mil.
Me haces bien con tu sola presencia,
me das una paz que no encuentro en ningún otro lado,
y me haces inmensamente feliz con tu forma de ser.
Agradezco cada risa compartida en el silencio,
cada abrazo que me sostiene cuando el mundo corre,
y la hermosa certeza de saber que estás aquí.
Te amo hoy con todo lo que soy,
con el alma despierta y llena de gratitud.
Y mi promesa, mi deseo más grande,
es cuidar de este lazo todos los días,
para poder amarte así, con esta misma fuerza,
por siempre.
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Fotografía de mi propiedad