Mi tristeza de invierno invernó a las playas de Barcelona, a esa ola de calor que navegaba en el azul de tus ojos, abrazó con toallas a la insegura respuesta de "este no es el indicado", a ese melisma de "siempre es lo mismo" , y yo siendo de Pamplona, que no me fío de nadie, se me olvidaron esos negativos pensamientos a punta de pistola , ya que nuestra conexión era blindada, a prueba de balas.
Me cuesta centavos de estrés eso de entender, pero mejor no me expliques, deja que la duda sude, déjame con el secreto de amuleto , con la incertidumbre del derrumbe que ocasionaste cuando pasaste, y llegaste diciendo :- ¡de mi no te escapas! -, aún le busco detalles a tu luz