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Cuando oigo el trinar de las aves, siento que su canto será lo que más extrañaré una vez que me marche de la casa donde pasé parte de mi vida.
¿Qué retos vendrán en el nuevo hogar?, ¿qué es lo que pasará una vez nos establezcamos en ese nuevo territorio por explorar? Lo ignoro por completo.
Quizás empecemos a hacer nuevas amistades; quizás pensemos qué hacer con nuestras vidas a partir de nuestra llegada; o quizás, ya establecidos los puntos de referencia territorial, empecemos a gozar de esa vida tranquila a pesar de lo impredecible que es el futuro que muchos vemos como algo aterrador y desagradable por todo lo que está pasando.
Quizás vuelva a oír el trinar de los pájaros, pero de forma lejana. Un trinar que me recordará de vez en vez que esto es solo una fase más de nuestra vida que debemos vivir, y del cual podemos aprender.