El mundo de Sofía: un viaje que también me hizo preguntarme quién soy
Hay películas que simplemente vemos y otras que, después de terminarlas, continúan dando vueltas en nuestra cabeza. Para mí, El mundo de Sofía pertenece a esta segunda categoría.
Cuando comencé a verla, pensé que iba a encontrarme simplemente con una historia sobre una joven que aprendía filosofía. Sin embargo, poco a poco entendí que la película planteaba preguntas mucho más profundas: preguntas sobre quiénes somos, de dónde venimos, qué significa existir y hasta qué punto somos dueños de nuestras propias decisiones.
Y quizás lo más interesante fue descubrir que, mientras Sofía intentaba encontrar respuestas, yo también terminaba haciéndome mis propias preguntas.
Todo comenzó con una pregunta
La historia de Sofía cambia cuando empieza a recibir mensajes misteriosos con preguntas aparentemente sencillas.
¿Quién eres?
Al principio puede parecer una pregunta demasiado fácil. Todos sabemos nuestro nombre, nuestra edad, dónde vivimos y conocemos algunos aspectos de nuestra historia.
Pero cuando realmente intento responderla, la pregunta se vuelve mucho más complicada.
¿Quién soy cuando nadie me está observando?
¿Soy lo que los demás piensan de mí?
¿Soy mis recuerdos?
¿Soy mis decisiones?
¿Soy aquello que quiero llegar a ser?
Mientras veía la película, comprendí que conocer nuestros datos personales no significa necesariamente conocernos a nosotros mismos.
La filosofía cambia la manera de mirar
A través de Sofía vamos conociendo diferentes momentos de la historia de la filosofía.
Ella descubre a Sócrates, Platón, Aristóteles y a muchos otros pensadores que intentaron encontrar respuestas a las grandes preguntas de la humanidad.
Lo que más me llamó la atención es que la filosofía no aparece solamente como algo que debemos estudiar para memorizar nombres y conceptos.
Se presenta como una manera diferente de mirar la vida.
Sócrates, por ejemplo, representa para mí la importancia de cuestionar aquello que creemos saber. Platón me hizo pensar en la diferencia entre lo que vemos y lo que realmente comprendemos. Otros filósofos muestran que las respuestas que encontramos dependen también de la época y de las circunstancias en las que vivimos.
Y entonces pensé en nuestra propia vida.
¿Cuántas de nuestras ideas realmente las hemos pensado nosotros?
¿Cuántas simplemente las hemos heredado de nuestra familia, nuestra cultura, nuestros amigos o la sociedad?
Cuando lo cotidiano deja de ser normal
Una de las reflexiones que más me dejó la película es la importancia de recuperar la capacidad de asombro.
Cuando somos niños preguntamos constantemente.
¿Por qué llueve?
¿Por qué existe el cielo?
¿Cómo nacen las personas?
¿Por qué tenemos que morir?
¿Por qué el mundo es como es?
Con el tiempo dejamos de hacer muchas de esas preguntas.
Nos acostumbramos.
Nos levantamos, trabajamos, estudiamos, hacemos nuestras obligaciones y seguimos adelante.
Lo cotidiano deja de sorprendernos.
Pero El mundo de Sofía me hizo pensar que quizá una de las cosas más importantes que podemos recuperar es precisamente esa capacidad de mirar el mundo con curiosidad.
Porque cuando algo deja de parecernos obvio, empezamos a pensar.
La pregunta sobre la libertad
Otro de los temas que más me hizo reflexionar fue la libertad.
Muchas veces decimos que somos libres porque podemos tomar decisiones. Pero, si lo pienso detenidamente, nuestras decisiones están influenciadas por muchas cosas: nuestra educación, nuestra familia, nuestras experiencias, nuestros miedos, nuestras circunstancias y las personas que nos rodean.
Entonces me surge una pregunta:
¿Cuánto de lo que elijo realmente lo elijo yo?
No tengo una respuesta definitiva.
Pero quizá la libertad no significa poder controlar absolutamente todo lo que sucede en nuestra vida.
Tal vez significa ser conscientes de nuestras circunstancias y, dentro de ellas, intentar decidir quién queremos ser.
¿Y si nuestra realidad no fuera exactamente como creemos?
A medida que avanza la película, Sofía comienza a descubrir que su realidad es mucho más extraña de lo que imaginaba.
Esta parte de la historia me llevó a pensar en algo que muchas veces olvidamos: nuestra percepción del mundo no necesariamente representa toda la realidad.
Podemos estar convencidos de algo y, sin embargo, descubrir después que estábamos equivocados.
Podemos defender una idea durante años y cambiar de opinión después de conocer una nueva perspectiva.
Y eso no debería ser necesariamente algo negativo.
Cambiar de opinión cuando encontramos mejores razones también puede ser una forma de aprender.
Lo que me llevo de la película
Después de ver El mundo de Sofía, siento que la principal enseñanza que me queda no es una respuesta concreta, sino una actitud.
Seguir preguntando.
Preguntar incluso cuando parece que ya conocemos la respuesta.
Preguntar por nuestras propias creencias.
Preguntar qué queremos realmente.
Preguntar qué significa para nosotros una vida buena.
Preguntar qué estamos haciendo con el tiempo que tenemos.
Porque la filosofía no tiene que estar necesariamente encerrada en un libro o en una universidad.
También puede estar en una conversación, en una caminata, en una noche mirando las estrellas o simplemente en ese momento en que nos quedamos solos con nuestros pensamientos.
Una película que termina, pero las preguntas continúan
Cuando terminé de ver la película, pensé que quizá ese era precisamente el propósito de todo el viaje de Sofía.
No encontrar respuestas para absolutamente todo.
Sino aprender a hacerse mejores preguntas.
Y eso me parece una enseñanza muy valiosa.
Vivimos en un mundo en el que queremos respuestas rápidas para casi todo. Buscamos soluciones inmediatas y muchas veces olvidamos detenernos a pensar.
El mundo de Sofía me recuerda que no todas las preguntas necesitan una respuesta inmediata.
Algunas preguntas están ahí para acompañarnos durante toda la vida.
¿Quién soy?
¿Por qué estoy aquí?
¿Qué significa ser libre?
¿Qué puedo conocer realmente?
¿Qué clase de persona quiero ser?
Quizá nunca llegue a responderlas completamente.
Pero después de acompañar a Sofía en su viaje, creo que ya no quiero dejar de hacérmelas.
Porque tal vez vivir no consiste solamente en encontrar respuestas, sino también en conservar la curiosidad suficiente para seguir preguntando.
Y quizás ahí comienza la verdadera filosofía.
Conclusión: una pregunta que queda abierta
Después de ver El mundo de Sofía, me quedo con la sensación de que la película no pretende darnos todas las respuestas. Al contrario, nos invita a continuar buscando.
Para mí, ese es uno de los mayores valores de la filosofía: enseñarnos a detenernos, observar y cuestionar aquello que muchas veces damos por sentado.
Sofía comienza su viaje preguntándose quién es, pero esa pregunta termina convirtiéndose también en una pregunta para nosotros.
Vivimos rodeados de información, opiniones y respuestas rápidas. Por eso creo que conservar la capacidad de hacernos preguntas profundas es cada vez más importante.
Quizás nunca sepamos con absoluta certeza por qué existe el universo, cuál es el verdadero sentido de nuestra existencia o hasta dónde llega nuestra libertad. Pero podemos seguir explorando esas preguntas y aprender algo nuevo de cada reflexión.
Al final, El mundo de Sofía me deja una idea sencilla:
No debemos perder nuestra capacidad de asombro.
Porque cuando dejamos de preguntarnos, simplemente nos acostumbramos a vivir.
Y cuando volvemos a preguntar, comenzamos nuevamente a descubrir.
💭 Ahora me gustaría conocer tu opinión:
¿Qué pregunta filosófica te ha acompañado alguna vez en tu vida?
¿Quiénes somos?
¿Para qué estamos aquí?
¿Somos realmente libres?
Te leo en los comentarios. Quizás entre nuestras diferentes respuestas podamos descubrir nuevas preguntas.
Gracias por leerme. Si disfrutaste esta reflexión, puedes dejar tu comentario y compartir tu propia experiencia con El mundo de Sofía. En ocasiones, una simple pregunta puede ser el comienzo de un viaje mucho más grande.
No ve voy a cansar de agradecer a la comunidad BBH 💪 a @thebbhfoundation y
@thebbhproject
A su creador @bradleyarrow y a mí mamá de Canadá
@cathyarrow
Espero pronto estemos juntos
Gracias por su apoyo y que Dios los bendiga 🙏🙏🙏