Una de las profesiones más difíciles y complejas en mi parecer es la medicina. Es una muy loable labor que goza del respeto y consideración del colectivo. Con esta pandemia, los médicos se han convertido en algo mucho más virtuoso: guerreros.
Guerreros que luchan día a día de frente contra un enemigo despiadado e invisible y del que no se conoce alguna debilidad que permita confeccionar algún ataque que lo aniquile sin dejar secuelas en sus portadores humanos.
Pero, como en toda batalla, muchos de estos guerreros están perdiendo la batalla en el afán de atender y curar a las víctimas que a diario abarrotan los sanatorios del mundo.
El día de hoy les traigo la historia de uno de estos guerreros, que hace 2 semanas ha sido atacado por este virus chino y que lamentablemente, le está ganando la batalla y lo ha confinado en una cama de UCI en el mismo lugar donde atendía a sus pacientes. Este médico (con rango de Coronel retirado de la Guardia Nacional Venezolana) me realizó las dos operaciones a las que me he sometido en mi vida y, además, es el papá de mi hermana menor.
Su nombre es Edgar Ravinovich y en estos momentos se encuentra en estado crítico en la UCI del centro donde trabaja, en Maracaibo, Venezuela. Sus hijos mayores están pidiendo una colaboración para continuar el tratamiento de su padre ya que, ironicamente y como todo en Venezuela, han tenido que pagar de su mismo bolsillo por todos los medicamentos e insumos que el doctor Ravinovich ha necesitado.
De más está decirles que agradezco de corazón la persona que puede ayudarlo a través de su GoFundMe.