El sábado pasado volvió a armarse el partido del mes. Como siempre, organizarlo en el grupo de WhatsApp de 6to fue un caos total: entre los que pedían cambiar la hora, los que se olvidaban las zapatillas y las discusiones sobre quién iba con quién, casi terminamos jugando tres contra siete.
Al final llegaron diez puntualitos a la cancha de sintético. La gracia de estos partidos es la mezcla total de camisetas que termina apareciendo en la foto: un par con la de Argentina con la diez de Messi, varios con la de River, uno clavó la del Barcelona con vincha y todo, y hasta apareció una del Santos. Parecía un torneo internacional pero de barrio.
Arrancaron a correr y a los cinco minutos ya se habían olvidado del táctico que tenían pensado. Hubo de todo: caños sin querer, despejes que terminaron en el techo de la red, un par de atajadas épicas y bastantes risas cuando alguno se patinaba solo tratando de amagar. Ni sabían bien cómo iba el marcador, pero gritaban cada gol como si fuera la final de la Copa América.
Cuando el señor de la cancha les avisó que se les acababa el turno, nadie quería salir. Se juntaron todos apretados frente al arco para la foto grupal antes de volver a casa a comer algo. Terminaron cansados, transpirados y con las rodillas llenas de caucho negro, pero con la cabeza metida de lleno en ver qué día se junta el equipo el mes que viene.
Foto(s) tomada(s) con mi smartphone Samsung Galaxy S22 Ultra.