Sobre tu espalda
se dibuja una sirena negra
de áspero mirar
Tan, tan...
me dices al oído.
Ya es hora de ir al altar.
Y mientras frotas tu
escamoso rostro
contra mi cuello
no me puedo mover.
Soy presa de tus extraños encantos,
de tu cuerpo de mujer
y de tu lengua furtiva al anochecer
Tan, tan...
Repites con una pausa
que me roba el aliento,
porque a pesar de todo
aún estoy sediento
del vaivén del desierto
que me haces sentir.
Tan, tan..
Tu áspera voz
parece venir de mi intento
de respirar entre la arena
que me empieza a tragar,
pero luego en tu cuerpo
me haces sentir
que ya estoy en el cielo
y te vuelvo a querer...
Poesía, pintura y fotografía
@saulos