A great initiative from Silver Bloggers. Talking about our first jobs, remembering those youthful adventures, sometimes stories of survival, other times stories of vocation.
In my case, from a very young age I thought I would embrace the priesthood or become a teacher or chemical engineer like one of my uncles, but far from it, necessity forced me to start working as a bricklayer at just 13 years old. I thought I could handle such a job, haha, I only lasted a couple of days and I couldn't even move anymore. That's when my friend Manuel told me they were looking for academically excellent students to teach math at night school. The pay, of course, was very low, barely half a minimum wage, but hey, for two hours, it was pretty good. The first day was complete chaos; the group I got was perhaps the most troublesome of all, like detention. I, at just 13 years old, thought I could handle such a task. I put on a full suit and, after saying the Lord's Prayer and the Hail Mary, I set about trying to teach math. That's when I realized that knowing something isn't the same as knowing how to teach it. Nevertheless, I did my best for about two months, and in the end, I gave up. As a math teacher, I went to look for work downtown, but because I was underage, I couldn't find anything but sales. It involved selling encyclopedias. I had to memorize a huge, half-hour-long speech and repeat it door-to-door in the neighborhood they'd assigned me. These encyclopedias were expensive; I wouldn't have been able to buy one myself, but I was enthusiastic and stubborn, so I decided to try. I did this for about three weeks, repeating the same speech over and over, trying to convince people to buy an encyclopedia. I walked many kilometers every day until my father commented that I'd wear out my shoes before I sold one. But as I said at the beginning, opportunity comes when you least expect it, and my first job ends up being quite an adventure. Tired of walking so much and repeating the same story over and over again, I arrived to rest at a small store where I bought a soda with the few coins I had left, they I met Antonio who invited me to work in a coffee shop where I learned to prepare 50 different varieties of coffee recipes and where I worked for three years while finishing high school.
Una gran iniciativa de Silver bloggers. Hablar de nuestro primer trabajo, recordar aquellas aventuras de la juventud, algunas veces historias de sobrevivencia, otras veces historias de vocación. En mi caso desde muy temprana edad pensé que abrazaría la vocación sacerdotal o que sería maestro o ingeniero químico como unos de mis tíos, pero muy lejos de eso la necesidad me hizo empezar a trabajar como albañil, con apenas 13 años de edad. Creí que iba a poder con semejante trabajo, jaja, solo duré un par de días y ya no podía ni moverme, fue entonces cuando mi amigo Manuel me comentó que estaban buscando alumnos de excelencia académica para dar clases de matemáticas en la escuela nocturna. La paga por supuesto era muy poco, apenas como la mitad de un salario mínimo, pero bueno por dos horas, estaba bastante bien. El primer día fue un relajo completo, el grupo que me tocó era tal vez el más problemático de todos, como el salón de castigo. Yo con apenas 13 añitos de edad creí que iba a poder con semejante empresa. Me puse un traje completo y después de un padre nuestro y un Ave María me dispuse a tratar de enseñar matemáticas. Fue cuando me di cuenta que no es lo mismo saber que saber enseñar, sin embargo hice mi mejor esfuerzo por cerca de dos meses y al final terminé rindiéndome. Como maestro de matemáticas me fui a buscar trabajo al centro de la ciudad, pero por ser menor de edad no encontré nada en ventas. Consistía en vender enciclopedias, tenía que memorizar enorme speech como de media hora y repetirlo casa por casa en la Colonia que me habían asignado, estas enciclopedia sí que eran caras, yo no hubiera podido comprar una de ellas de ninguna manera, pero era entusiasta y también terco y decidí intentarlo. Así estuve por aproximadamente tres semanas, repitiendo el mismo speech una y otra vez tratando de convencer a la gente de comprar una enciclopedia, caminaba muchos kilómetros diariamente hasta que mi padre me hizo el comentario de que me iba a acabar primero los zapatos antes que vender una, pero como lo dije al principio, la oportunidad llega cuando uno no la espera, el primer trabajo termina siendo toda una aventura. Cansado de tanto caminar y repetir la misma historia una y otra vez, llegué a descansar a una tiendita donde me compré un refresco Con lo poco que me quedaba, ahí me encontré a Antonio quién me invitó a trabajar en una cafetería donde aprendí a preparar 50 variedades diferentes de recetas de café y donde trabajé por tres años mientras terminaba la preparatoria.
Redacción y fotografía