El profesor Ricardo que era a la vez fanático de la ciencia ficción, trataba de explicar, sin éxito, lo que era la quinta dimensión.
-Imaginen que la primera dimensión es el movimiento de un punto y que en su mundo solo existen líneas. Imaginen ahora que esas líneas se mueven, dependiendo del movimiento que hagan, formarán objetos en segunda dimensión. Pero que pasa si esos objetos bidimensionales se mueven, pues estaremos ante la presencia de la tercera dimensión donde ya hay largo, ancho y alto. Para apreciar esos objetos estaremos en la cuarta dimensión donde el tiempo nos permite ver esos objetos desde diferentes ángulos-
-Profesor no entiendo nada-
-Yo tampoco profesor-
-Preguntas al último, por favor-
-Ahora trataré de explicar la quinta dimensión-
En eso se levantó un alumno al final del salón
-Espero profesor, trataré de explicarla-
-Imaginen que yo soy un ser de la quinta dimensión, puedo ver sus tres dimensiones, a estedes a través del tiempo y además dónde empieza y dónde termina un acontecimiento en sus existencia, pero además puedo proyectar mi imagen en su dimensión. Sin embargo, lo que para mí es solo una imagen, para ustedes es en ser de tres dimensiones que pueden ver, oir y hasta tocar. Saludeme profesor-
-Me siente?-
-Ahora saludeme todos-
El alumno, empieza a extender la mano a todos los alumnos.
-Me sienten, verdad?, pero que tal si les dijera que yo soy solo una imagen proyectada en su dimensión-
-Ahora, no quiero que se vallan a asustar con lo que voy a hacer. Recuerden que es solo física. Usen esta experiencia para inspirarse a seguir estudiando-
En eso el alumno se aproximó a la pared, la tocó suavemente convirtiéndola en la que parecía un espejo de agua. Metió la mano en el y luego lo atravesó desapareciendo de la mirada de sus compañeros.
El aprauso no se hizo esperar, todos se levantaron a felicitar al profesor por los impresionantes trucos que había usado para mostrar su teoría.
El no dijo nada. Se fue a la sala de maestros y se preparó un café, ahí le daba vueltas y vueltas al azúcar sin dejar de temblar...
Historia corta y pintura