Los futuros arrancaron el lunes con fuerza, con el petróleo desplomándose y los mercados entrando en la semana más cargada del trimestre.
El catalizador, como casi siempre últimamente, fue geopolítico: Estados Unidos suspendió su campaña de ataques aéreos contra Irán de trece noches consecutivas para abrir espacio a negociaciones diplomáticas, y un alto funcionario iraní confirmó que Teherán también detendría sus operaciones militares mientras el cese estadounidense se mantenga.
El Brent llegó a caer un 7,4% hasta situarse por debajo de los 90 dólares por barril, arrastrando con él las presiones inflacionistas que habían tensionado los bonos durante las últimas dos semanas.
Los futuros del Nasdaq 100, el S&P 500 y el Dow Jones subían un 1,61%, un 0,96% y un 0,95% respectivamente a primera hora de la mañana y la apertura, al menos en sus primeros minutos, continuo con esa tendencia alcista.
Con ese telón de fondo, el alivio en los mercados de renta fija fue también notable: los rendimientos del Tesoro, que habían acompañado al petróleo al alza ante la expectativa de una Fed forzada a actuar, comenzaron a ceder.
El contexto macro del Tracker encaja con precisión quirúrgica en lo que está ocurriendo. Con la economía en Expansión Tardía, un CPI en el 3,73% y el bono a 10 años anclado en el 4,71%, el margen de maniobra es estrecho.
La Fed ha mantenido los tipos en el rango del 3,50%-3,75% y el gobernador Waller ha intensificado la especulación sobre una posible subida en la reunión del 28-29 de julio, señalando que el foco del banco central ha girado hacia la contención de la inflación.
La tregua con Irán hace algo muy concreto en ese contexto: reduce temporalmente la prima de riesgo energética que estaba forzando al mercado a descontar más endurecimiento monetario del que la economía puede absorber sin fisuras. Que la curva 10Y-2Y se mantenga en apenas 0,36 puntos confirma que el ciclo no tiene ya mucho recorrido antes de que el crédito empiece a apretarse de verdad.
En el plano corporativo, la semana pasada dejó una paradoja reveladora que merece atención. Intel publicó ingresos de 16.100 millones de dólares en el segundo trimestre, un avance del 25% interanual que representa el crecimiento trimestral más rápido en más de quince años. Sin embargo, la acción cayó un 7,9% el viernes a pesar de ese resultado histórico.
Al mismo tiempo, Alphabet presentó resultados sólidos pero sus planes de gasto y el flujo de caja libre negativo asustaron a los inversores, y el ETF Magnificent Seven perdió más de un 5% en la semana mientras los ETF de semiconductores cerraron al alza.
El mercado está premiando la ejecución industrial y penalizando el gasto discrecional en IA sin retorno visible, una distinción que favorece a los sectores del Tracker con mayor peso hoy: financieras, industriales y materiales tienen un perfil de valoración muy distinto al de los grandes hiperscalers en apuros.
Esta semana reportan Amazon, Meta y Microsoft el miércoles y el jueves, y la Fed anuncia su decisión de tipos el martes 29 a las 14:00 hora de Nueva York.
Son dos frentes simultáneos con capacidad de mover el mercado en direcciones opuestas: si los resultados de los hiperscalers vuelven a defraudar en términos de flujo de caja libre, la rotación hacia valor e industriales podría acelerarse. Pero si la Fed sorprende con un tono más agresivo del esperado, los 4,71% del bono a 10 años dejarían de ser techo para convertirse en suelo, y eso cambia el cálculo de casi todas las clases de activos.
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Publicado originalmente en Substack.