Tesis de Inversión NKE - Nike | Octubre-2026

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Nike a 33 dólares: la marca parece seguir intacta, pero la tesis, no tanto.

Hay empresas que se deterioran porque el balance se rompe, porque aparece una tecnología que las deja obsoletas o porque el negocio que durante años parecía extraordinario acaba demostrando que no lo era tanto; pero Nike tiene un problema diferente, y quizá por eso resulta bastante más interesante.

El Swoosh (ya sabes, el logo de Nike) sigue siendo probablemente uno de los símbolos comerciales más reconocibles del planeta. Nike continúa vendiendo más de 45.000 millones de dólares al año, dispone de una distribución global dificilísima de replicar y sigue teniendo una relación con el deporte, los atletas y la cultura popular que cualquier competidor firmaría mañana mismo.

Y, sin embargo, la acción cotiza alrededor de 33 dólares, cerca de niveles que no veíamos desde hace más de una década. La tentación es bastante evidente: pensar que estamos ante una de esas raras ocasiones en las que el mercado nos ofrece una empresa extraordinaria a precio de saldo, tal vez, puede ser…

Pero antes hay que responder una pregunta nada fácil de hacer y mucho menos de contestar:

¿estamos comprando una Nike temporalmente mal gestionada o una Nike cuyo moat económico se ha deteriorado más de lo que queremos admitir?

Ésa es la discusión que quiero poner hoy encima de la mesa para los Cazadores del Profit. Porque hoy, no vamos a decidir si Nike es una gran marca, eso sería perder el tiempo; vamos a intentar decidir si sigue siendo una gran inversión.

Sólo una nota adicional; esta mes pasado escuche un Podcast sobre Converse, la marca de zapatos deportivos que era líder en la NBA hasta los años 80. No pude dejar de sentir, que aunque el problema es distinto, también existen ciertos paralelismos, te invito a que lo escuches, tal vez te de alguna visión adicional, de una compañía que terminó siendo absorbida por la que hoy analizamos.


La caída de la acción no es el análisis

Nike viene de cotizar por encima de 170 dólares en 2021. Hoy ronda los 33. Cuando una acción ha perdido más del 80% desde máximos, nuestro cerebro empieza a hacer una cosa bastante peligrosa: asumir que necesariamente está barata.

Pero recuerda: una acción no se abarata porque caiga.

Se abarata cuando el precio cae más deprisa que el valor del negocio, y en Nike han caído las dos cosas.

Los ingresos alcanzaron aproximadamente 51.400 millones de dólares en 2024. Hoy los TTM están alrededor de 45.900 millones. El beneficio neto, que llegó a rondar los 5.700 millones, está ahora cerca de 3.100 millones.

Por eso el PER trailing cercano a 16–17 veces que aparece en algunos screeners puede resultar bastante engañoso. Nike acaba de guiar para todo fiscal 2027 un EPS ajustado de sólo $1,15–$1,35 y una caída de ingresos high-single digit. A 33 dólares, eso implica pagar aproximadamente 24–29 veces el beneficio que la propia compañía espera generar este ejercicio.

Así que no, todavía no estamos ante una empresa de crecimiento deprimido cotizando a 12 veces beneficios, estaríamos en el inicio de un turnaround, y eso exige otro tipo de análisis.


El error que convirtió una posible ventaja competitiva en un problema

Durante años Nike quiso aumentar el peso de su canal directo al consumidor. Sobre el papel tenía todo el sentido: si puedes vender una zapatilla tú mismo, ¿por qué compartir margen con Foot Locker, JD Sports o cualquier otro distribuidor?

El problema apareció cuando la estrategia se llevó demasiado lejos. Nike fue reduciendo presencia en algunos retailers mientras daba más peso a Nike Direct y su ecosistema digital. Mientras tanto, esas estanterías no se quedaron vacías esperando su regreso. Hoka, On, New Balance, Adidas y otras marcas ocuparon espacio, ganaron visibilidad y lo más importante, aprendieron a relacionarse directamente con consumidores que antes quizá ni las habrían prestado atención.

Elliott Hill, presidente y el actual CEO, está ahora intentando deshacer parte de aquella decisión.

El último trimestre nos deja una señal que merece bastante atención: el wholesale (la venta mayorista) en Norteamérica creció un 9%, mientras Nike Direct cayó un 6%. En el conjunto del grupo, Direct cayó un 9% a divisa constante y Nike Digital un 13%. Norteamérica, en cambio, consiguió crecer un 2%.

A primera vista podríamos considerar la caída del canal directo como otra mala noticia, pero yo no lo interpretaría tan rápido; ya que parte de ese deterioro es precisamente consecuencia de volver a construir relaciones con distribuidores. Hill parece haber entendido algo bastante elemental que la anterior estrategia olvidó: Nike no gana simplemente cuando vende directamente; gana cuando el consumidor encuentra Nike allí donde quiere comprar deporte.

La pregunta será si el crecimiento de la venta al por mayor termina siendo incremental o si simplemente estamos trasladando ventas de un bolsillo a otro y aun es pornto para saberlo.


El verdadero problema no es vender menos. Es haber vendido demasiado de lo mismo.

Aquí creo que está una de las claves del deterioro.

Durante años Nike exprimió extraordinariamente bien franquicias como Air Force 1, Dunk y Jordan Retro. El problema de una franquicia icónica es que puede parecer eterna justo hasta el momento en que abusas de ella.

Nike aumentó oferta, frecuencia de lanzamientos y distribución hasta terminar haciendo algo muy peligroso cuando vendes un producto aspiracional: convertir la escasez en abundancia.

Elliott Hill lo ha reconocido abiertamente. Nike está reduciendo determinados productos retro y reorganizando Sportswear y Jordan para recuperar salud de marca, aunque eso implique sacrificar ventas a corto plazo. Reuters señala que el exceso de producto lifestyle y la necesidad de volver a impulsar innovación deportiva siguen siendo dos de los principales problemas del inicio de una posible mejora en los ratios

Y ésta es una de esas situaciones en las que las buenas decisiones estratégicas pueden empeorar los resultados financieros antes de mejorarlos. Si has vendido demasiados Jordan, la solución no consiste en vender todavía más Jordan con un 30% de descuento.

Consiste en dejar de venderlos, claro que aunque eso limpia la marca, también reduce ingresos.

La recuperación pasa por lo tanto algo más que en disciplina de inventario, necesita producto nuevo que vuelva a generar deseo.

Aquí sí tenemos algunos brotes verdes. JD Sports ha destacado la recepción de Vomero y Pegasus y sigue defendiendo que el turnaround de Nike es una cuestión de tiempo.

No es una prueba definitiva, pero sí es exactamente el tipo de señal que quiero encontrar: performance recuperando relevancia antes de que los estados financieros empiecen a reflejarlo.


China: aquí ya no podemos hablar de bache

Si Norteamérica ofrece las primeras señales de estabilización, China cuenta una historia completamente diferente.

Greater China cayó aproximadamente un 26% a divisa constante en el último trimestre. El wholesale se desplomó un 31% y el EBIT regional un 34%. Además, la caída no es nueva: Nike acumula ya nueve trimestres consecutivos de contracción en la región. Éste es, para mí, el mayor riesgo individual de la tesis.

Durante demasiado tiempo ha sido cómodo explicar el problema chino diciendo que el consumidor local estaba débil, pero eso sólo explica una parte.

Los competidores domésticos han mejorado muchísimo. Anta, Li-Ning y otras marcas conocen mejor al consumidor local, reaccionan más deprisa y han aumentado calidad y relevancia. Adidas también ha conseguido recuperar terreno y eso, en mi opinón, creo aleja la explicación de que estemos ante un problema exclusivamente macro.

Queda claro hay un problema de ejecución, producto y posicionamiento.

Nike está intentando recuperar control sobre distribución digital, reducir descuentos y adaptar mejor la oferta al consumidor chino. Estratégicamente tiene sentido, pero a corto plazo vuelve a producir el mismo dilema que en Sportswear: para reconstruir precio y marca puede ser necesario renunciar primero a parte de las ventas.

Eso convierte China en una especie de opción dentro de la tesis; si empieza a estabilizarse, incluso pasar de -26% a -10%, el impacto sobre expectativas puede ser enorme.

Pero si dentro de otros cuatro trimestres seguimos hablando de “reset” y “normalización progresiva”, quizá tendremos que dejar de llamarlo posible rebote y empezar a llamarlo nueva realidad… y no se por que siempre que decimos “nueva realidad” es una realidad de mierda… perdón que me pierdo.


Europa flojea, Converse directamente necesita terapia

El resto de geografías tampoco ofrece suficiente crecimiento para compensar China.

EMEA (Europa, Oriente Medio y Africa) cayó un 5% en el último trimestre, con footwear -11%, mientras Asia Pacific & Latin America se mantuvo bastante más estable. Norteamérica es hoy la región que evita que el conjunto parezca todavía peor.

Y luego tenemos Converse, con unos ingresos trimestrales: -28%.

Cuando una marca cae casi un 30% en todos sus territorios ya no hablamos de ruido estadístico. Hablamos de un negocio que necesita una revisión bastante profunda.

Afortunadamente Converse representa una parte pequeña del grupo, así que no rompe la tesis Nike, pero tampoco aporta absolutamente nada al turnaround, ahora que tanto se neceista. En este momento, es otra raya más al tigre.


Los márgenes empiezan a mejorar, pero aquí conviene leer la letra pequeña

El gráfico histórico parece relativamente tranquilizador. El margen bruto TTM (el porcentaje de los ingresos que una empresa conserva tras restar los costos directos de producción, calculado usando los últimos doce meses) ronda el 43%, mientras el operativo se mueve alrededor del 9%.

Pero aquí hay bastante ruido. Lo que realmente me interesa es el último trimestre: 42,8% de margen bruto, +60 puntos básicos interanuales, gracias principalmente a menores costes de almacenamiento y logística. Eso sí es una señal limpia y positiva. Al mismo tiempo, Nike redujo gastos administrativos un 3%, aunque aumentó un 5% la inversión en creación de demanda y marketing deportivo y suele ser un gasto que a los analistas les parece bien

Porque tenemos que pensar que buscar una mejora en los ratios de Nike no debería darse únicamente despidiendo gente, sino que se necesita gastar para volver a ser relevante. Claro que desde el CEO al CFO tendrán que concentrarse en encontrar el equilibrio.

Puedes recortar overhead (costos fijos indirectos), automatizar cadena de suministro y simplificar estructura. Pero si después necesitas devolver todos esos ahorros al mercado mediante promociones para vender producto viejo, no has mejorado demasiado.

El siguiente salto de margen necesita venir de una mezcla más sana: producto nuevo, menos descuento y crecimiento de ventas. Y ahí entra el nuevo plan operativo.


Pace puede mejorar Nike. Pero no va a salvar el próximo trimestre.

Nike acaba de lanzar Pace, una transformación que incluye modernización de supply chain, reorganización geográfica, un nuevo campus en India y nuevos recortes estructurales. La compañía estima unos 2.500 millones de dólares de ahorro acumulado hasta fiscal 2031, a cambio de aproximadamente 1.000 millones en cargos asociados.

En principio suena bien, aunque el problema es que buena parte del ahorro, para mí, llega tarde. Viendo la información que nos da Reuters, vemos que los beneficios más importantes deberían aparecer hacia 2029–2030. Estas fechas, que para algunos en términos económicos y empresariales no parecen tan lejanos, creo que se proyectan a muy largo plazo en un momento que el inversor no tiene ya tanta paciencia; así que aunque Pace puede elevar la rentabilidad estructural de Nike, pero no es la tesis de recuperación inmediata.

Este es probablemente uno de los errores que evitaría como inversor: confundir ahorro de costes con recuperación del negocio, ya que si vendes menos zapatillas, no arreglas Nike haciendo la sede un poco más eficiente. Ayuda, claro que sí, pero nadie salió a comprar unas zapatillas por que la sede central gaste menos electricidad…


Donde ese rebote empieza no llega a sentirse cómodo: la caja

Aquí encontramos, para mí, una de las cifras más importantes de todo el análisis.

  • En 2024 Nike generó aproximadamente 7.400 millones de dólares de Operating Cash Flow.

  • En 2025 bajó hasta unos 3.700 millones.

  • En 2026 terminó alrededor de 2.900 millones.

  • Con un CapEx de apenas 684 millones, el Free Cash Flow quedó cerca de 2.180 millones.

Todo esto cambia bastante la lectura: El problema financiero de Nike no está en que esté invirtiendo una fortuna para reconstruirse. El CapEx es relativamente bajo, fue la caja la que se está deteriorando antes de llegar ahí.

Parte viene de working capital, impuestos y movimientos que pueden normalizarse. Pero no debemos cometer la clásica trampa de ajustar todo lo incómodo hasta conseguir el número que queremos, por que es innegable que la caja cayó, y cayó mucho.

Por eso la evolución del FCF me parece incluso más importante que la del EPS durante los próximos trimestres.


El dividendo del 5% empieza a parecer muy bonito, tal vez demasiado

Nike paga actualmente unos $1,64 por acción anualizados, lo que a estos precios supone un rendimiento cercano al 5%.

Visualmente es muy atractivo e históricamente es extraordinario. Pero fiscal 2026 dejó otro dato bastante menos atractivo: Nike pagó aproximadamente 2.400 millones de dólares en dividendos frente a unos 2.180 millones de Free Cash Flow.

En términos de caja, el payout superó el 100%, y no parece que tengamos un recorte inminente.

El balance puede permitirse mantener el dividendo durante bastante tiempo y la compañía acaba de volver a pagar $0,41 trimestrales. En el primer trimestre devolvió unos 610 millones mediante dividendos. Pero una cosa es que pueda pagarlo y otra que esto no tenga un costo a medio plazo.

Mientras el FCF no vuelva a superar con comodidad esos 2.400 millones anuales, cada dólar adicional de dividendo compite con innovación, reducción de deuda, recompras o inversión comercial.

Por eso no vemos modelos reales donde un crecimiento agresivo del dividendo durante el proceso de recuperación, ya que primero recuperemos la caja y ya después, si eso, ya celebraremos el aristócrata del dividendo como se merece.


El balance es la razón por la que Nike tiene tiempo

Aquí, por suerte, la historia cambia.

Nike dispone de aproximadamente 8.400 millones entre efectivo e inversiones a corto plazo. La deuda financiera pura ronda niveles similares y la deuda neta que aparece en algunos screeners aumenta fundamentalmente cuando incluimos obligaciones de arrendamiento.

Por ello, en términos de solvencia, no veo un problema serio y esto es importantísimo. Un turnaround con un balance roto es una carrera contra el reloj y Nike no tiene ese problema, al menos de momento.

Nike hoy, puede invertir en producto, marketing y distribución mientras atraviesa uno o dos ejercicios malos sin empezar a hablar de ampliaciones de capital, ventas forzadas o refinanciaciones desesperadas.

Eso hace que la opción de recuperación tenga valor real aunque también significa que, si el turnaround fracasa, será mucho más difícil echarle la culpa al balance.


Una curiosidad llamativa sobre las recompras

Nike había dedicado hasta 2026 más de 12.000 millones de dólares a recomprar acciones bajo su programa de 2022, con un precio medio cercano a los 98 dólares.

Hoy cotizan aproximadamente a un tercio. No podemos convertir eso en un juicio sumarísimo contra la dirección. Las recompras se realizaron cuando los beneficios y expectativas eran completamente diferentes, aunque la ironía es bastante buena.

Cuando la acción estaba cerca de 100 dólares Nike tenía caja suficiente para recomprar agresivamente.

Ahora que cotiza a 33, el deterioro del FCF ha obligado prácticamente a parar las recompras.

El mercado tiene esta sutil forma de hacer humor… caro, pero humor al fin y al cabo.


La dirección: por primera vez, el dinero del CEO acompaña al discurso

Elliott Hill regresó a Nike después de décadas dentro de la compañía y está desmontando buena parte de la estrategia anterior: más deporte, más wholesale, menos dependencia de classics y un intento bastante explícito de reconstruir la salud del marketplace.

De momento los resultados siguen siendo insuficientes, aunque por el camino hay algo que sí me gusta.

En abril Hill compró 23.660 acciones en mercado abierto a $42,265, cerca de un millón de dólares de su propio patrimonio. No RSUs, no vesting, no fue una compensación. Fue compra real, con su dinerito, así que ahora mismo pierde dinero con esa operación. Bienvenido al club de los que “pringan dinero” con esta compañía.

La línea temporal de actividad que hemos revisado muestra además cuatro compras open-market de insiders durante las últimas 250 jornadas. No convertiría eso en una tesis, ni mucho menos, aunque sí añade algo de alineación.

También ha cambiado el CFO. David Denton llegó en agosto procedente de Pfizer, después de haber pasado por compañías como Lowe’s y CVS, con un perfil bastante centrado en disciplina operativa y asignación de capital.

Me parece el tipo de fichaje lógico para una compañía que necesita simultáneamente reorganizar costes, proteger el balance y decidir dónde invertir durante una posible recuperación, no obstante ahora toca comprobar si sabe hacerlo, sin perder de vista el objetivo de vender más.

Weiss dice ganga. Gordon dice cuidado y los dos están viendo algo real.

Aquí tenemos una divergencia maravillosa y que muestra la fortaleza y la debilidad de este tipo de análisis de una manera casi poética… que friki soy a veces, la virgen.

Geraldine Weiss observa un rendimiento por dividendo cercano al 5% frente a una banda histórica enormemente inferior y concluye que Nike está muy infravalorada. Su modelo sitúa incluso el valor justo por encima de 100 dólares.

Si asumimos que la Nike actual va a volver a parecerse a la Nike histórica, la conclusión tiene lógica, pero es que el problema es justamente ése, ya que aun no sabemos todavía si va a hacerlo.

El mercado no ha elevado el yield porque de repente haya olvidado que Nike fabrica zapatillas. Lo ha hecho porque crecimiento, márgenes, FCF y percepción de calidad económica han empeorado.

Por eso Weiss no nos está diciendo necesariamente que Nike “valga $110”, sino que nos está diciendo que el mercado exige hoy una rentabilidad extraordinariamente alta respecto a su historia porque percibe también un riesgo extraordinariamente alto.

Gordon, en cambio, llega aproximadamente a $25,6 en dos fases. Esta me parece una referencia bastante más útil en esta fase, aunque tampoco perfecta. Su principal debilidad es asumir que Nike puede seguir aumentando dividendos a buen ritmo cuando hoy el dividendo consume más del 100% del FCF.

La valoración más útil para mí es otra. Si Nike recuperase un EPS normalizado de $2,20, a 33 dólares pagaríamos unas 15 veces beneficio, pero si sólo consigue recuperar hasta $1,80, estaremos alrededor de 18 veces.

Pero sobre el beneficio que está guiando hoy estamos pagando 24–29 veces.

Eso resume bastante bien la situación:

el precio actual ya descuenta una recuperación. La cuestión es cuánta de esta recuperación “deseada” ya está en el precio.


Ni siquiera el gráfico nos obliga a tener prisa

Desde el punto de vista técnico tampoco tenemos una señal clara de cambio de tendencia.

La acción está alrededor de $33,4, por debajo de la SMA20 cercana a 36, de la SMA50 alrededor de 39 y muy por debajo de una SMA200 en la zona de 49. El RSI ronda 26, claramente sobrevendido.

Puede haber un rebote fuerte, pero eso no es lo mismo que un giro que se pueda sostener, que es lo que busca un inversor...

Para empezar a pensar que algo está cambiando me gustaría ver recuperar primero la zona 36–39 y, sobre todo, empezar a construir mínimos crecientes.

Mientras no ocurra, estamos intentando comprar un “turnaround fundamental” dentro de una tendencia bajista… esto no suele salir bien a menos que estemos haciendo un DCA que se puede convertir en promediar (promierdar), como estamos viendo a algunos hacer en este activo los últimos años.

Poderse se puede hacer, pero conviene llamar a las cosas por su nombre.


Qué necesito ver antes de creer de verdad en la recuperación

No necesito que Nike vuelva mañana a crecer al 10%. Tampoco necesito que China pase de -26% a +15% en dos trimestres.

Necesito señales bastante más modestas, pero consistentes:

  • que Norteamérica mantenga crecimiento y el retorno al wholesale siga ganando tracción;

  • que nuevos productos de performance empiecen a sustituir económicamente la reducción de Dunk, Air Force 1 y Jordan Retro;

  • que Greater China deje de acelerar su deterioro y empiece a encontrar un suelo;

  • que el margen bruto mejore sin depender de promociones o efectos extraordinarios;

  • y, sobre todo, que el Free Cash Flow vuelva a cubrir con holgura el dividendo.

Si esas cinco cosas empiezan a ocurrir juntas, probablemente la acción no seguirá en 33 dólares esperando pacientemente a que terminemos de leer las cuentas.

Si no ocurren, tener una marca fabulosa no será suficiente.


Mi lectura para los Cazadores del Profit

Nike no me parece hoy una trampa de valor demostrada, pero tampoco me parece todavía una ganga demostrada; es más quien grita hoy “subanse que ya empieza el rebote” en su mayoría son inversores y analistas que están pillados en precios que hoy les daría vergüenza admitir.

Lo que hoy si me parece es algo bastante más interesante: un empresa en dificultades con altísima calidad patrimonial y riesgo operativo real.

Tenemos una marca extraordinaria, un balance que compra tiempo, una nueva dirección intentando corregir errores, ahora, bastante evidentes y las primeras señales positivas en Norteamérica y performance.

Al otro lado tenemos China cayendo más de un 20%, Digital deteriorándose, Converse roto, un FCF que ha perdido más de la mitad de su capacidad reciente y un dividendo que ahora mismo consume más caja de la que genera el negocio.

Y todo eso es lo que compramos a 33 dólares. No la Nike de 2021, pero tampoco una Nike moribunda.

Compramos una compañía que necesita demostrar que puede volver a convertir notoriedad de marca en atracción, y esa atracción en margen y caja.

Y ésa quizá sea la parte más difícil de toda la reconstrucción:

  • Puedes reorganizar regiones.

  • Puedes reducir plantilla.

  • Puedes volver a Foot Locker.

  • Puedes abrir un centro en India.

Pero no existe una casilla en Excel donde uno pueda escribir:

“volver a ser cool (a molar para los ochenteros): +15%”.

Ése es el trabajo que tiene por delante Elliott Hill.

Y por eso el Investor Day de noviembre probablemente sea mucho más importante que otro trimestre batiendo el EPS por tres céntimos. Quiero escuchar menos sobre cuánto va a ahorrar Nike y bastante más sobre qué va a vender, a quién y por qué deberían volver a desearlo. Reuters señala precisamente que la presión sobre Hill está aumentando antes de ese evento, mientras la recuperación de producto, China y Jordan sigue sin estar resuelta.

Por eso hoy mi conclusión, por ahora, es sencilla: A estos precios el mercado ya ha destruido una enorme cantidad de expectativas.

Pero todavía no ha destruido todas.

Y ahí está tanto la oportunidad como el riesgo.

Cazadores… ahora os toca a vosotros

Ésta es la tesis que pongo sobre la mesa, pero no os pongo la decisión.

Quiero saber cómo lo veis vosotros: ¿Nike está atravesando una crisis de ejecución que un balance fuerte y una buena dirección pueden reparar, o estamos viendo una pérdida más estructural de relevancia frente a marcas que entienden mejor al nuevo consumidor?

¿Quien se atreve en convertirse en el Espartano de esta acción y la vigila como hermano mayor donde no se mueva el cordón de una zapatilla sin que se enteré la comunidad?

Dejad también en comentarios y aun mejor, en el chat para tenerlos todos a mano, sobre qué empresa queréis que pase después por la mesa de análisis de los Cazadores del Profit. Seguiremos con el mismo enfoque: negocio, caja, balance, dirección, riesgos y valoración.

Porque encontrar una acción que ha caído mucho es fácil, pero averiguar por qué ha caído es donde empieza el trabajo de verdad.


Aviso importante

Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y educativa y refleja mi análisis personal de Nike en el momento de publicarlo. No constituye una recomendación de compra, venta o mantenimiento de NKE ni asesoramiento financiero personalizado.

Las estimaciones de beneficios, márgenes, flujos de caja y valoración dependen de hipótesis que pueden cambiar rápidamente, especialmente en una compañía que atraviesa un proceso de transformación operativa.

Antes de invertir, revisa las cuentas de la empresa, entiende los riesgos y comprueba que la inversión encaja con tu cartera, horizonte temporal y tolerancia al riesgo.

Y si toda tu tesis para comprar Nike es que “ha caído muchísimo y algún día volverá” te aseguro que eso más que una tesis es pura nostalgia.


Publicado originalmente en Substack.