Seguro habrás escuchado la palabra mindfulness en alguna conversación o te la habrás topado en algún libro o artículo. Lo cierto es que cada vez hay más y más personas hablando sobre ésta práctica ¡Y no es para menos!
El mindfulness es eso que nos permite dar un pequeño respiro en este mundo caótico y liberarnos del “modo automático”.
En nuestra vida cotidiana nos sumergimos tanto en el ajetreo, el pendiente y en tratar de hacer mil tareas a la vez que terminamos agobiados y estresados, y al final no rendimos en ninguna tarea al tratar de abarcarlas todas a la vez ¿Les suena familiar?
Ahora imagina ¿Serías capaz de centrar toda tu energía en una sola tarea a la vez, dedicándole toda tu atención y cariño y siendo consiente de la actividad que ejerces?
El mindfulness nos invita a observar y admirar las cosas como si fuese la primera vez. Nos invita a sentir cada detalle del momento presente, a vivirlo sin más. ¿Cuándo fue la última vez que degustaste verdaderamente una comida? ¿Sentiste sus texturas y olores? ¿Trataste de descubrir cada uno de sus ingredientes? O ¿Cuándo te detuviste en el camino que tomas a diario para ir a el trabajo o la escuela para admirar detenidamente un detalle que existe en ese trayecto? ¿Observaste un árbol, un graffiti o quizás seguiste las delgadas líneas de alguna flor que estaba en el jardín?
Aunque parezca complicado, con pequeñas actividades cotidianas podemos ir haciendo del mindfulness parte de nuestro día a día:
El momento de tomar un baño siempre ha sido sinónimo de relajación, pues ahora hay que tomarlo con conciencia:
Siente como el agua (tibia, caliente, fría, de tu preferencia) recorre tu cuerpo y cambia tu temperatura. Enciende velas aromáticas o inciensos y disfruta plenamente la sensación que te provoque ese perfume.
Si tienes bañera puedes hacer el ejercicio aún más largo y profundo de una manera muy sencilla: concéntrate en tu respiración en como el aire entra y sale de tus pulmones; siente a la vez el agua que cubre tu cuerpo. Créeme que en sólo 10 minutos te sentirás esplendido.
Hay que dejar de alabar el multitasking, es imposible realizar 4 o 5 tareas a la vez y ser totalmente eficiente en todas. Administra sabiamente tu tiempo, distribuye y asigna tiempos y espacios para cada tarea. Te darás cuenta que la terminarás más rápido, serás muchísimo más eficiente y el caos de tener 5 tareas a medio hacer se acabará.
A la hora de hacer tu actividad o tarea elimina distracciones: móvil, radio, televisión, compañía, etc. Concéntrate en hacer el pendiente en el tiempo que determinaste para ello y sobretodo disfruta mientras lo haces, ponle todo tu amor, energía y empeño.
Estos son solo 5 pequeños ejercicios que al hacernos conscientes nos librarán de mucha carga y ansiedad. Sin embargo, hay muchos más y cada uno puede adaptarlo al ritmo de vida que lleve o a las actividades que ejerza.
Los estudios han demostrado que al dirigir voluntariamente nuestra consciencia hacia el presente puede dar una variedad de beneficios físicos y psicológicos:
Incrementa las emociones positivas y reduce el estrés, fortalece el sistema inmune, ayuda a lograr un balance entre trabajo y hogar y también nos hace ser más concentrados y evitar distracciones.
¿Y tú? ¿Practicas mindfulness?