La princesa quiere té,
espera en su balcón hasta que sean las seis,
antes no puede irlo a buscar,
porque el río pasando va.
Cuando el líquido ya no está,
la princesa puede salir a pasear,
salta por la ventana sin afán
y la sigue un vestido de morada tonalidad.
Ahora su traje ocupa el lugar del río,
es de un largo desmedido,
un hormiguero se acerca para agua tomar,
descubre que es tela y no se puede saborear.
Camina por horas,
por fin encuentra un té de flores rojas,
la princesa se sienta a beber tranquila
y comparte con el hormiguero que hoy está de visita.