This post is from a low-reputation account and contains an unverified outbound link. Be cautious before clicking external links.

EL QUE SE FUE NO HACE FALTA

Words
522
Reading
3 min
Listen
Play
8y
Corría la tarde del 20 de febrero, un día normal en mi rutina diaria. Mi trabajo como gerente general de una empresa multinacional me consumía todo el tiempo, por lo que no pensaba en el amor y ni tampoco lo buscaba.
Pero de pronto sin pensar apareció de la nada, me lo presentó un amigo que tenemos en común. La conexión que tuve con Edgar al estrechar su mano y vernos a los ojos fue tan intensa que pensé en darme el tiempo para conocer a alguien.
Con el paso de los días volvimos a coincidir en otros lugares, lo que aprovechamos para compartir números telefónicos y poder estar en contacto; por mi cabeza pasaron miles de aventuras que podíamos vivir juntos. Así transcurrieron muchos días en los que nos vimos y pasábamos horas y horas hablando, me enseño que con un beso y una mirada de él podía detenerse mi tiempo, dominó cada rincón de mí, aprendí a amarlo tanto que nunca note que el no era perfecto como siempre lo idealice.
Pasaron días, semanas y meses al lado de Edgar, me sentía la mujer mas amada del mundo, pero de pronto todo empezó a volverse monotonía, faltaba pasión al vernos y llegue a sentirme tan sola aún estando él a mi lado; ya no pasábamos horas charlando ni riéndonos de todo, comenzó a mentir de tal forma que era una mentira tras otra.

Mis días empezaron a pasar tan lentos y me hacían tanta falta sus besos y esas horas que eran tan mágicas para mi.
Me costaba tanto no extrañarlo, me sentía sola, mi garganta se secaba de tanto llorar por no tenerlo a mi lado.
Fueron meses sin saber nada de Edgar, parecía que la tierra se lo había tragado.
Entre tanta tristeza me refugie en Roman, un amigo que escucho mis lamentos y se encargo de hacerme ver que son cosas que pasan en el amor y que todo se supera.
Con el paso de los meses Roman y yo nos compenetramos mucho y me ayudo a olvidar esa mala experiencia sobre la que tenia tantas preguntas sin respuestas.
Un día sin darnos cuenta nos besamos, pensamos que solo nos habíamos dejado llevar por el momento de soledad que ambos teníamos, pero no fue así, con el paso del tiempo entendimos que existía una atracción entre los dos y decidimos darnos una oportunidad.
Un día tocan a la puerta de mi casa, era Edgar, allí estaba creyendo que el tiempo no había pasado. Pero para sorpresa de él ya era muy tarde me había enamorado de otra persona que me hizo reemplazar sus besos y sus caricias a tal punto que superaron lo que un día sentí.
A pesar de su engaño que me hizo tanto daño aprendí a amar tanto a Roman que no me interese en saber por que se había marchado sin darme ninguna explicación.

Allí me di cuenta que:
"el que se fue no hace falta,
hace falta el que vendrá".




Fuentes de las imágenes
Imágenes editadas por mi en Power Point.
Fuente del Separador
Separador realizado por mi en Power Point

EL QUE SE FUE NO HACE FALTA | Ecency