Sueños febriles III
La ventana estaba abierta junto a mi cama,
el cielo estaba alumbrado
aunque la luna lucía borrosa tras una nube.
Luces de colores encendieron el cielo,
luces ondulantes, danzarinas;
auroras nacaradas e imposibles.
Me perdí en el instante,
en la magia pura flotando en el aire,
iluminando el cielo;
allí estaba la paz que hace tiempo no tengo.
Las voces me trajeron de vuelta,
el tacto de unas manos frías;
la luna seguía pálida y borrosa,
se habían apagado las auroras;
mi cuerpo ardía.
lmágenes de mi autoría. Tomadas con teléfono Nokia 111 y editada en Snapseed.
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