Domingo perdido - Ejercicio de escritura

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Es domingo, casi medio día, pero parece que la ciudad aún no despierta. Al mirar por la ventana observo la calle sola. No pasan autos, no hay niños en el parque ni pasadores de perros. Sirvo mi café y pongo la lavadora a funcionar. Audífonos, musiquita a todo volumen y empiezo la limpieza profunda del departamento.

Mi terapeuta me recomendó desconectarme los domingos así que me ocupo y el celular está con las redes desconectadas. Para cuándo cae la tarde no tengo ropa sucia y cada espacio del departamento está impecable. Hasta la cocina brilla. Estoy cansada, pero siento paz, estar enfocada en las tareas me sirve más que la meditación y el yoga.

Me asomo a la ventana y las calles siguen desiertas. No es tan inusual los días fríos como hoy. Me acurruco a leer un libro y poco a poco me voy quedando dormida. Durante una breve fracción de segundo, mientras mi mente vaga en la nebulosa que divide la vigilia y los sueños, me asalta un pensamiento: hoy no hubo mensajes. Raro, pero me duermo.

El despertador me martilla la cabeza y me levanto. Miro el teléfono para descubrir que no es el despertador, que es una llamada entrante. Son apenas las 5 de la mañana. Del otro lado de la línea escucho la voz de Lucia, mi hermana, alterada e hiperventilando. De entre todo lo que dice logro conectar algunas palabras, pero de lo que dice nada me hace sentido. "Es lunes... No sé que pasó... Mira las redes".

Cuando por fin logro que se calme entiendo, que recién se había levantado al baño y al mirar la hora se dió cuenta que era lunes, cuando (según ella) debía de ser domingo. Pensó que debía de ser una falla, pero las redes estaban llenas de mensajes donde todo el mundo reportaba la misma falla de los sistemas.

Miro al rededor, mi cocina está reluciente y la ropa en el tendedero. No lo había soñado, yo si había tenido domingo, pero todos los demás parecían haber perdido el día. ¿Cómo era posible esa amnesia colectiva? Se habían acostado el sábado en la noche y se habían despertado el lunes.

Empecé a cuestionar mi cordura cuando unas horas después atribuyerón el evento a un ataque terrorista cibernético mundial. Y antes del medio día ya volvía a ser domingo. Mientras la fecha se reestablecia en todos los dispositivos los gobiernos hacían un llamado a la calma y la normalidad.

Han pasado 2 meses desde el evento. Por más que busqué, no encontré reportes de otras personas que contaran una historia distinta a la oficial. Nadie me creyó. Ya no quiero que me miren como una loca, así que he decido fingir que nada pasó y seguir la corriente al mundo. Quizá nunca obtenga respuestas sobre ese día, pero yo sé que lo que todos dicen no es lo que pasó.

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