Cruzo la puerta buscando tu ruido,
pero el silencio me sale a encuentro.
Tu casa se siente un espacio vacío,
falta tu vida flotando allá adentro.
Extraño el aroma que abría la tarde,
aquella comida con sabor a hogar.
Nadie sazona el amor como hacías,
nadie me cuida al vernos sentar.
Me faltan tus manos de mimos gastados,
buscando mi pelo con suave calor.
Me falta tu abrazo que todo curaba,
me falta tu calma, me falta tu amor.
Hoy miro las salas, los viejos rincones,
no estás en la cocina, ni en el pasillo.
Te busco en los ecos de mil oraciones,
y guardo el recuerdo de tu tierno brillo.